2013

21

Octubre

12:33

Dani Alento

Redención en Miami

No son Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, los dos protagonistas de la serie de los 80 “Corrupción en Miami”. Pero algo tienen en común. Si los dos policías crearon tendencia en la moda, estos dos jugadores estaban llamados a hacerlo en la NBA. Por diversos motivos no lo consiguieron. Ahora, tienen su última oportunidad para conseguirlo.

Los Miami Heat han hecho este verano dos apuestas en las que se juegan poco y pueden ganar mucho. El hecho de que los vigentes campeones tengan un bloque bien consolidado, y con Dwayne Wade en perfecto estado de salud, elimina sus posibles urgencias a la hora de incorporar jugadores a su plantilla.

Los de Rick Spoelstra han fichado al pivot Greg Oden y al alero Michael Beasley. Para ambos jugadores puede ser su última oportunidad de hacerse un hueco en la NBA. Mientras Oden tiene contrato garantizado para el siguiente campeonato (por el mínimo, poco más de 1 millón de dólares), Beasley deberá ganarse un hueco en la liga durante la pretemporada con un contrato por una temporada sin garantizar. Y es que para cada uno de ellos, el punto de partida es diferente.

Unas rodillas demasiado frágiles

Greg Oden fue el número 1 del draft del 2007, por delante de Kevin Durant. Pero una vez más el gafe de los Portland Trail Blazers, el equipo que le eligió, hizo de las suyas. El equipo de Oregon había elegido en el número 2 del draft de 1984 a Sam Bowie, por delante de un tal Michael Jordan. El pívot era un buen jugador, pero sus continuas lesiones le impidieron rendir al  nivel esperado. Mientras, MJ ganó 6 anillos de campeón. Con Oden se repitió la historia.

Las lesiones empezaron incluso antes de debutar como profesional. En el verano posterior al draft sufrió una microfractura en su rodilla derecha. Su paso por el quirófano le impidió jugar durante su primera temporada. En la segunda, jugó 61 partidos hasta que en febrero de 2009 se le salió la rótula de su rodilla izquierda.  De la tercera temporada sólo llego a disputar 21 partidos, hasta que a principios de diciembre del 2009 la rótula de su rodilla izquierda volvió a romperse.

Sus rodillas de cristal le han impedido volver a jugar un partido oficial desde entonces. En noviembre del 2010 sufrió una recaída en su rodilla izquierda. Una resonancia magnética reveló una lesión en el cartílago de la maltrecha rodilla. Tras una nueva operación se perdió toda la temporada 2010-11. En el año 2011 la rodilla que le dio problemas no fue la izquierda, sino la otra. Finalmente, en febrero del 2012 se sometió a un artroscopia en su rodilla derecha para limpiar restos óseos.

A pesar de todo este historial de lesiones, los Blazers no se rindieron fácilmente. Por no admitir que habían tropezado de nuevo en la misma piedra, una vez expiró su primer contrato con el equipo al acabar la temporada 2010-11 le ofrecieron renovar por una temporada más. Aunque su sueldo quedó muy reducido (“sólo” cobró 1,5 millones de dólares). Finalmente, el  15 de marzo de 2012 el equipo de Portland le despidió.

El pívot anunció que no jugaría la temporada 2012-13 para recuperarse totalmente de sus problemas físicos. Y para apartarse de los focos mediáticos, que se fijaban tanto en sus altibajos anímicos, fruto de un carácter perfeccionista, como en su flirteo con el alcohol como escapatoria de sus problemas. Y este verano, tras recibir el alta médica y despertar el interés de Dallas Mavericks, New Orleans Pelicans,  Atlanta Hawks y Sacramento Kings, Oden se incorporaba a las huestes del rey Lebron.

En la década que hace que veo partidos NCAA de forma regular, no recuerdo a ningún pívot tan dominante en defensa como el recién llegado a los Heat. Un hombre con una ética de trabajo ejemplar. Como ejemplo, su única temporada en Ohio State (2006-07). La empezó tarde, convaleciente de una lesión en su muñeca  derecha. Lanzaba los tiros libres con su mano mala, la izquierda. Y aún así su acierto estaba por encima del 50%. Si finalmente consigue volver, aunque sea a la mitad de su potencial, Miami habrá acertado. Y sólo tiene 25 años.

 

Cabeza Loca

Michael Beasley cumplirá 25 años en enero. Los Miami Heat eligieron en el número 2 del draft del 2008 a este alero de 2,08 con perfil de superestrella. Durante su temporada NCAA en Kansas State, el también conocido como “B-Easy” había dejado muestras de su gran clase, acreditando unos números de 26,2 puntos y 12,4 rebotes por partido.

 Este jugador a medio camino entre la posición de alero y la de alapívot consiguió 866 puntos y 408 rebotes, la tercera y segunda mejor marca conseguida por un novato universitario. Con 28, batió también el récord para un freshman en dobles-dobles que hasta entonces poseía Carmelo Anthony.  Los números de sus dos primeras temporadas en los Heat no fueron malos (13,9 puntos y 5,4 rebotes la 2008-09, 14,8 y 6,4 la siguiente), pero si su actitud.

Recibió numerosas multas junto con su compañero de correrías, el base Mario Chalmers. Ya durante la reunión para rookies de la NBA de pretemporada, ambos habían sido cazados en una habitación en compañía femenina y un fuerte olor a marihuana en el ambiente.  A lo largo de su primera etapa en Miami fue sancionado dos veces por infringir la normativa antidroga de la NBA. Llegó a ingresar en un centro de desintoxicación durante el verano del 2009.

Hartos de sus problemas e indisciplina, la franquicia de Miami lo traspasó a los Timberwolves a cambio de dos segundas rondas de draft. Beasley cumplió en la pista durante su primera temporada en Minnesota (subió su anotación hasta los 19 puntos por partido), pero en la segunda, la del último cierre patronal, sus números bajaron de forma alarmante. Una caída que ha seguido esta última temporada, tras firmar como agente libre para los Phoenix Suns.

A pesar de que aún le quedaban dos temporadas más de contrato, la franquicia de Arizona le despidió en septiembre, tanto por motivos deportivos como personales. Ni su rendimiento ni su actitud en el vestuario eran las esperadas. Y poco antes de su despido había sido detenido por posesión de marihuana (estando en Minnesota ya le había pasado lo mismo, en junio del 2011), cuando en su presentación con los Suns había asegurado que su afición a esta sustancia era cosa del pasado.

Miami vio una ocasión, y le ha dado una nueva oportunidad. Confían en que su gran amigo Mario Chalmers, ahora un jugador ya aposentado, ejerza una influencia positiva en él. Aunque la ansiedad le sigue corroyendo por dentro. En un partido de pretemporada, tras cometer unos pasos se golpeó la cabeza con el puño, necesitando atención médica para su ceja hinchada. Esta vez, por lo menos, no lo pagó con un espectador como hizo durante un partido callejero en agosto del 2011, ante la atónita mirada de Kevin Durant.


@danielalentomor

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