2013

8

Octubre

15:27

Dani Alento

Jugadores que rompieron moldes

Bob Kurkland fue uno de los pioneros del baloncesto, uno de los que lo hicieron evolucionar desde su estado original hasta lo que es hoy. En este artículo recuperamos (y rendimos homenaje) los nombres de algunos de esos grandes innovadores.

La semana pasada fallecía Bob Kurland, a la edad de 88 años. Este pívot dominante de 2,13 había jugado en la NCAA en las filas de Oklahoma State durante los años 40 del siglo XX (debo reconocer que no lo he visto en acción; hace mucho que sigo el baloncesto universitario, pero no tanto).

Llevó a la entonces Oklahoma A&M (no fue State hasta 1957) a dos campeonatos nacionales consecutivos, los años 1945 y 1946, siendo nombrado el mejor jugador de ambas finales. Una vez acabado su ciclo universitario no pasó a profesionales, sino que aceptó un trabajo para la Phillips Petroleum. Eran otros tiempos, y vivir del baloncesto era más difícil que en la actualidad. Siguió jugando en el equipo amateur de la petrolera, los Phillips 66 Oilers.

El hoy olvidado Kurkland fue uno de esos jugadores con el talento y la capacidad para cambiar el juego del baloncesto. Con su altura, era un gran intimidador defensivo, uno de los precursores del tapón. En ataque, durante un partido de la NCAA en Filadelfia, fue el primer jugador en hacer un mate. Una acción común en la actualidad, pero que a nadie se le había ocurrido hasta ese momento.

Hank Luisetti Jr. jugó a finales de los años 30 del siglo pasado en la Universidad de Standford. Fue el primero en anotar 50 puntos en un partido, el 1 de enero de 1938. En una época en que lo habitual era el lanzamiento a dos manos o el gancho, Luisetti fue el precursor del actual lanzamiento en suspensión. Se discute si realmente fue un invento suyo (en los archivos de la NCAA se le atribuye este mérito a John Miller Cooper), pero nadie duda que fue él quien lo popularizó.

No se conservan demasiadas imágenes de Kurkland en acción. Respecto a Luisetti, tenemos la suerte que participó en 1938 en la película “Campus Confessions”. Sus dotes de actor no dan para mucho, pero al menos en este fragmento vemos como era el baloncesto de su época. Por cierto, el que se pasa la pelota entre las piernas y por detrás mientras bota es él.

 

Louisetti y Kurkland son dos de los pocos elegidos que han conseguido cambiar el baloncesto, haciéndolo evolucionar hasta el deporte que hoy conocemos. Unos de los pocos elegidos en una saga de nombres ilustres, algunos de los cuales incluso han provocado el cambio de unos reglamentos que se iban quedando obsoletos tras ellos.

George Mikan fue la primera gran superestrella del baloncesto. Siendo universitario, la NCAA prohibió los tapones con la pelota en trayectoria descendente la temporada 1944-45 a raíz de la actuación devastadora de Kurkland y de este pívot de 2,08, que se colocaban bajo su aro y capturaban los lanzamientos rivales mientras caían. La rivalidad entre estos dos colosos fue una gran atracción del baloncesto amateur.

La temporada 51-52, la incipiente NBA dobló el tamaño de la zona de 3 segundos, que se amplió de 1,8 metros a 3,6. La nueva normativa pasó a ser conocida como la regla Mikan, ya que se hizo para limitar el dominio incuestionable del gigante de la liga.  El pívot de los Minneapolis Lakers también jugó su papel en la adopción del reloj de posesión de pelota.

Era táctica habitual que cuando un equipo conseguía ventaja en el marcador se dedicase a congelar el juego, esperando que su rival cometiera faltas. Los últimos cuartos eran insufribles. Uno de los casos más flagrantes de esta práctica ocurrió el 22 de noviembre de 1950, cuando los Fort Wayne Pistons derrotaron a los Lakers 19-18 (3-1 en el último cuarto), con ataques larguísimos (sólo lanzaron a canasta 13 veces) para anular el impacto de Mikan en el juego.

Uno de los grandes artífices en controlar el ritmo de los partidos a su antojo era el base de los Celtics Bob Cousy. Con un manejo de pelota increíble para la época, la única manera de recuperar la posesión era hacerle falta. En los playoffs de 1953, en un partido con 4 prórrogas ante los Syracuse Nationals, se pitaron 106 faltas. Cousy anotó 30 de los 32 tiros libres que lanzó. La regla de la posesión de 24 segundos entró en vigor la temporada 1954-55. Y como el mismo Cousy reconoció, salvó a la NBA.

 


El siguiente impacto en el baloncesto lo protagonizó el hombre récord Wilt Chamberlain, capaz de anotar 100 puntos o capturar 55 rebotes en un partido. Este pívot de 2,16 era muy mal lanzador de tiros libres. Así que lo que hacía era tirar a fallar para coger el rebote ofensivo y anotar. O coger carrerilla y saltar desde la linea de 4,60 para conseguir un tiro más cercano.

Desde entonces se prohibe al lanzador de tiros libres ir a buscar el rebote ofensivo hasta que la pelota haya tocado el aro, mientras que el resto pueden iniciar el movimiento cuando el balón sale de su mano. A esta prohibición se añadió la de que el tirador salga de la media luna de lanzamiento, para que no pueda coger carrerilla.

Viendo los pobres porcentajes en los tiros libres del gigante, el resto de equipos se dedicaban a hacerle faltas de forma descarada, aunque no tuviera la pelota (si, es el creador pasivo del Haq-a-Shack, en su caso el Haq-a-Wilt). Y la NBA, para penalizar esta práctica, instauró la falta personal sin balón, castigada con un tiro libre y posesión de balón para el equipo que recibe la falta,

Pero la aportación de un jugador tan monstruoso como “The Big Dipper” no podía quedar reducida a sólo eso. Su dominio bajo los aros era tan abrumador que la zona de tres segundos volvió a ampliarse la temporada 1964-65, hasta adaptar su aspecto actual, de forma trapezoidal y con 4,9 metros de ancho en su parte inferior.

También se prohibió palmear la pelota cuando esta se halle en un cilindro imaginario situado sobre la canasta. Porque cada tiro fallado por un compañero se convertía en 2 puntos en las manos de Chamberlain. En la NCAA el mérito de esta prohibición es del mítico pívot de los Boston Celtics Bill Russell, en la temporada 1957-58.

 

 

Otro jugador récord en la NBA, Kareem Abdul Jabbar, tuvo un impacto anécdotico sobre las reglas, pero trascendente para su futura carrera profesional. En la liga universitaria, vistiendo los colores de UCLA, era tal su dominio en el juego interior que la NCAA prohibió en 1967 la jugada que había inventado Kurkland: el mate.

El entonces aún Lew Alcindor (se cambió el nombre tras su conversión al islam) se dedicó a perfeccionar un lanzamiento de gancho que se convirtió en su movimiento más famoso, el sky hook. En 1976 los rectores del baloncesto universitario rectificaron y levantaron la prohibición. Y el legado de Bob Kurkland pudo llegar sin más trabas hasta nosotros.


@danielalentomor

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