El motivo obvio por el que el Ciudad Ros Casares no va a acceder este año a la Final Four de la Euroliga femenina es que ha sido eliminado en cuartos de final al no poder superar la eliminatoria contra el Gambrinus Brno, pero en este comentario se tratará de desentrañar las causas y razones que hay detrás de esta eliminación y que han contribuido a que se produjera.
Se podría hacer una larga lista de motivos objetivos para explicar porque el año pasado contra pronóstico se consiguió llegar a la Final Four mientras que este año no se ha alcanzado, precisamente cuando el club valenciano había puesto todas sus esperanzas en esta competición con el acicate adicional de poder organizar este importantísimo evento.
El primer motivo o condicionante deportivo que alejó al Ciudad Ros Casares del objetivo marcado en rojo cuando se planificó la temporada actual ha sido la debilidad manifiesta en el puesto de center. Con todos mis respetos hacía esa gran jugadora además de bellísima persona que es Marina Ferragut, es muy difícil por no decir imposible que un equipo con ella como center titular pueda llegar a la Final Four. Marina, después de una trayectoria profesional impecable, llegó al club para ocupar el rol de cuarta pivot, para aprovechar su experiencia y buena mano ayudando al equipo en posiciones interiores, no para convertirse en la referencia única para la intimidación defensiva y el rebote. Así actuó la temporada pasada, pero en ésta diversas circunstancias sobrevenidas, embarazos, lesiones y pasaportes, la acabaron llevando a desempeñar un papel para el que no estaba llamada.
El segundo motivo está relacionado con los cambios en el calendario de esta temporada respecto a la pasada, en especial el retraso en la disputa del segundo título más importante de la Liga Femenina, la Copa de la Reina, que pasó de primeros de enero a primeros de febrero. Este cambio obligó al Ciudad Ros Casares a centrar sus esfuerzos en la Copa con la obligación de ganarla precisamente entre la eliminatoria de octavos y la de cuartos. No es simplemente el cansancio físico provocado por la acumulación de partidos, que también, sino la distracción psicológica que supone cambiar el chip entre una competición nacional de nivel medio-alto y la internacional de nivel máximo. Si en próximas ediciones la FEB se plantea mantener la convocatoria en febrero, los dos clubes de la LF que la disputen tendrán que considerar la posibilidad de no llevar a la copa y reservar a una o dos de sus mejores jugadoras para la competición europea.
No todos los motivos son internos o de origen local, también hay que reconocer que el rival de este año, el Gambrinus Brno, tiene una categoría por plantilla, trayectoria y motivación, muy superior al del año pasado, el Fenerbahce turco. Las checas han demostrado que tienen nivel más que suficiente para llegar a la Final Four y si la temporada anterior no lo consiguieron fue porque los cruces no les favorecieron, enfrentándolas prematuramente contra las potencias rusas, indiscutibles dominadoras del panorama europeo. El Fenerbahce, en cambio, no es ni era un equipo con el objetivo inexcusable de llegar tan arriba en Europa y el año pasado nos supimos aprovechar de sus errores y su bisoñez a la hora de encarar la eliminatoria que nos enfrentó.
El último motivo lo podríamos considerar de carácter psicológico, subliminal, oculto, o motivacional, elijan ustedes el adjetivo que prefieran, y lo podíamos expresar como que no es lo mismo tener una ilusión desbordante por llegar a la Final Four que tener la obligación de alcanzarla para que el club tenga la oportunidad de organizarla. El año pasado nadie pensaba que llegaríamos tan lejos en la competición europea, todos quedamos muy gratamente sorprendidos cuando se consiguió, y tal vez esta temporada se ha pecado de un exceso de confianza provocado en parte por la imbatibilidad conseguida durante la fase inicial de liguilla. De cara a un futuro y siempre que se disponga del soporte económico suficiente, el Ciudad Ros Casares debería plantearse un proyecto en el que entre la posibilidad no sólo de llegar a la Final Four sino también de ganarla, algo que esta temporada era impensable. Esa será la forma más rápida y directa de volver a motivar a jugadoras, cuerpo técnico y afición porque simplemente llegar sin ninguna opción de ganar es un objetivo "interruptus”.
Bueno, este comentario no pretende redescubrir la rueda, sino hacer reflexionar al lector acerca de las dificultades que a mí entender han condicionado el desarrollo de las eliminatorias europeas del Ciudad Ros Casares.