No me sorprende en absoluto el anuncio de huelga por parte de la Asociación Nacional de Baloncesto Femenino para las dos próximas jornadas, las que se jugarían antes de la Copa de la Reina. La verdad es que lo que me sorprendía era el silecion de todos, ese eco vacío que se ha tenido hasta el día de hoy, en el que la ANBF ha dado un paso adelante.
La Liga Femenina, sus equipos y jugadoras, sus escudos y pabellones, necesitaba algo así, algo tan radical, algo que reivindicara que, aunque algunos intenten ahogar su cabeza en un mar de dudas y rechazos, su fuerza es mucho mayor de la que creen. La Liga Femenina no está sola, es imposible que se de la vuelta y no vea tras de sí sino una fila de aficionados que se extiende desde Vigo hasta Málaga, desde Madrid a Valencia o desde la capital hasta Badajoz. Alguien tenía que gritar al cielo, y gracias a Dios, ha sido el colectivo más adecuado para hacerlo.
La Copa de la Reina con cuatro equipos no es una Copa de la Reina. Más bien, sería una 'Copita'. Pierde su esencia, su color, ese encuentro entre aficiones, esa mezcla de sensaciones, de nervios y de sorpresas. Perdería todo su esplendor. Quitaría la ilusión a cientos y cientos de jugadoras, que cada día van a entrenar con sus equipos para ser mejores y tener claros sus objetivos, esos que algunos se empeñan en enterrar bajo tierra.
Creo humildemente, y a decir verdad pienso que es la opinión de muchísimos aficionados y de todo el mundo del baloncesto femenino, que la Federación Española de Baloncesto debe rectificar, asumir su error y entonar el 'mea culpa', saber y entender que no puede romper de un plumazo con una tradición que se extiende en el país y que esperamos que siga por los siglos de los siglos. Ya nos quitaron la costumbre de las Noches de Reyes Magos en plena competición, en plena Copa de la Reina. La pasaron a Marzo por diversas razones, y ahora que ha vuelto a la Navidad, siguen trastocándonos los planes a los muchos que no imaginamos estas fechas señaladas con ese balón naranja volando por los aires.
Zaragoza tiene hambre de baloncesto femenino, así como Valencia, Salamanca y Vigo, las presumibles ciudades que a día de hoy aspirarían a levantar el cetro de campeón. Pero, ¿qué hay del resto? Señor Sáez, por favor, ya no sólo le insistimos, sino que ya ha llegado un punto en el que le suplicamos. No nos quite la Copa de ocho, porque con eso, sólo conseguiría que nos sintieramos huérfanos.
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