Mi familia vive en un pequeño pueblo interior de Valencia, donde la navidad no es ni mucho menos voluminosa, no hay demasiadas luces navideñas, no hay gente por la calle cantando, ni siquiera la típica noche en la plaza del pueblo donde se bebe y se canta. Es Manuel…el año pasado me preparé con ilusión para la cabalgata de reyes (especialmente porque vino mi primita) y vaya chasco. Los reyes tenían menos gracia que un “crispi” y literalmente iban tres personas en tres caballos y fin, ni luz, ni música, ni caramelos, ni un saludo. Muy triste. Entonces mi navidad es mi familia y mi gente del pueblo, La Pepita, Angela, Emilieta, Ferran, Eva, Bric, Pepe…la mayoría niños pequeños que vienen a mi casa a jugar y a tomar chocolate calentito con buñuelos que prepara mamá. Mi navidad también es descansar, levantarme sin alarma, visitar a mi familia más lejana y escuchar todo tipo de halagos sobre mi y mi físico. Mi navidad es despertarme con las palabras de mi madre “solete despierta” para comer todo lo que ha preparado gustosamente para comer. Es correr a saludar a mi padre cuando llega de trabajar. Mi navidad es disfrutar de mi amiga Cristina, casi de mi familia y su niña Carla. Mi navidad es ver películas de dibujos con mis primos y sentir los moquitos de cada uno cerca de mí, encantada. Pero mañana pondré fin a todo eso, a mi navidad porque ya volvemos al jaleo.