2008

10

Agosto

19:54

Jesús Morales

La visión de un tipo con gafas. Día 1

Repaso a la primera jornada del baloncesto en los Juegos Olímpicos de Pekín desde un punto de vista diferente. No, no estoy boca abajo, simplemente se me ha acabado el spray para limpiar las gafas

Un Rusia-Irán (71-49) inauguraba el baloncesto masculino en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, los Juegos Olímpicos más espectaculares de la historia. Bueno, de lo que pueden contar los que aún viven y de los cuales quedan escritos. Seguro que los griegos antiguos se montaban bien sus fiestas con teatro en el que chicos hacían papel de mujeres, con espectáculos en el que esclavos se ponían a servicio del espectador… y en general, haciendo reír. Eso fue lo que hizo precisamente la selección iraní a los pocos valientes que se acercaron al Wukesong Stadium a las nueve de la mañana. Tempranito, que quedaban partidos interesantes. La selección iraní se presentaba tras varios partidos de preparación en los que habían plantado cara. Cara, y además unos cuántos árboles para ayudar a la Tierra. Sin embargo, Rusia es Rusia, y a medio gas se deshizo de una selección asiática que espera que, al menos Australia, no les machaque. En un primer cuarto estratosférico, Rusia anotó… bueno, más impresionante fueron los cinco puntos de los locales, por aquello de estar en su propio continente. No obstante, ese favoritismo geográfico no se vio reflejado en las gradas, en las que sólo unos periodistas obligados a estar allí, y algún que otro chino extrañado por no ver a su selección jugar –que ya se sabe como son los chinos, centro del universo- presenciaban el encuentro. El 24-5 inicial dejó muerta a una selección iraní que acabó perdiendo sólo de veintiún puntos. El seleccionador ruso, pero realmente estadounidense aunque nacido en Israel, David Blatt, al que su nombre tan simple no le hace justicia por su origen tan complejo, se preguntaba quién sería aquel número catorce. Nikkah, quedándome con el apellido porque su nombre no soy capaz de escribirlo de memoria, jugó todo el partido, cual valiente cazador ante el pavo de Navidad, y anotó dieciséis puntos con una serie de 6/16 en tiros de campo. Anoto tantos puntos como tiros intento. Es la ley del jugador cumplidor.

 

Creo que Angola estará cansada de participar en todos los torneos de baloncesto habidos y por haber e irse finalmente con la sensación de haber sido chupada y lamida por todos los rivales a los cuales enfrentó. Estarán tirándose los pelos de la cabeza. ¡Lástima que Irán no esté en su mismo grupo! Pero lo cierto es que la selección africana, encuadrada junto a España, cayó por veintinueve puntos ante una Alemania con dos NBA’s, algo histórico para el país germano. Lo más sorprendente de todo, es que Dirk Nowitzki acabó el partido con veintitrés puntos… pero no fue el máximo anotador. Luego en el vestuario pidió explicaciones, aunque Chris Kaman, pívot de Clippers que logró un punto más, se excusó por esa ofensa a la jerarquía del tipo con la cabeza de presidiario. Lástima que Robin Hood se haya vuelto a cortar esa melena que le hacía valedor de pertenecer al club de los Pantene Pro-V. Los angoleños aguantaron el primer cuarto, pero al descanso ya perdían por veinte (54-34), para acabar cayendo de casi treinta (95-66). Su mejor chamán está llegando desde la antigua colonia portuguesa para encontrar una conjura frente a Estados Unidos. No para mejorar a sus chicos, sino para empeorar a los rivales.

 

Tras el partido de España bien comentado en esta web, llegaba el mejor enfrentamiento del día. Al menos, el más igualado. Lituania y Argentina se enfrentaban en el encuentro que, probablemente, decidiese el líder del Grupo A con permiso de los rusos, que también tienen mucho que decir. Comenzó la contienda con mucho parón. Entre los jugadores, que parecían estar jugando con un parche en un ojo patrocinado por el Capitán Garfio, y los árbitros, que se habían sumado a la fiesta del cíclope y no señalaban ni una falta, el encuentro resultó soporífero en sus primeros tres cuartos. En el último los argentinos parecieron despertar por fin. Parecieron salir del túnel de vestuarios y ponerse el mono de trabajo. Y por el resultado final (79-75), podríamos decir que fue demasiado tarde, pero ni mucho menos; la albiceleste tuvo contra las cuerdas a unos bálticos que pese a dominar, nunca se lograron escapar. Un triple a falta de tres segundos de Lituania finiquitó las esperanzas de una Argentina que mucho va a tener que mejorar si quiere tener la posibilidad de revalidar ese oro. Lo mejor y más destacado, el gran encuentro de Sarunas Jasikevicius, que pese a estar horroroso en el lanzamiento, llegó a los diez puntos, cogió cuatro rebotes y otorgó ocho asistencias. Viejos rockeros nunca mueren. Aunque a Saras le guste más el jazz.

 

El ser jugador NBA ya no es lo que era. Ya no significa lo que significaba antes. Cualquier país hubiese firmado contar con un jugador NBA antaño, cuando la liga americana era algo increíble, inalcanzable. Pero ya no te garantiza minutos con tu país. Y si no que se lo digan a Andrew Bogut. Si bien es cierto que el pívot de los Bucks se cargó de faltas rápidamente –aunque no llegó a ser expulsado-, su entrenador prefirió no utilizarlo en momentos en los que parecía que sí era necesario. Como fuese, Croacia rompió el encuentro en el segundo cuarto para irse a los vestuarios con un colchón cómodo de dieciséis puntos para terminar venciendo por quince (82-97) y rozando así el centenar de unidades. Por su parte, los de los Balcanes… o vaya usted a saber con tanta desunión y unión, tuvieron en la figura de Marko Banic su líder, aunque todos y cada uno de los componentes de la plantilla colaboraron con su granito de arena. Salvo Damjan Ruden, que en los tres minutos que pasó en pista, ni tiró, ni asistió, ni reboteó, ni recuperó, ni perdió, ni hizo nada. Quizás sí que dio unos cuantos pasos. Lo suyo por ahora sí que ha sido un paseo por los Juegos Olímpicos.

 

Para terminar una jornada que comenzó a las nueve de la mañana, el partido del anfitrión a las diez y cuarto de la noche. Todo lo que sea necesario para que los estadounidenses vean a su selección en directo. Curioso que lo hagan para un país que poco a poco se está cargando su televisión por ver los programas en diferido gracias al aparatito que les graban las series… y no, no me refiero a un simple vídeo. Aunque puede que sí. Fuese como fuese, Estados Unidos barrió de la pista a una anfitriona que comenzó con Yao Ming anotando desde más allá de los 6,25. Y es que con ese inició, con esa premisa, ¿cómo no confiar en una serie de 7/11 en triples? Gracias a ello, China mantuvo el tipo en los primeros compases del encuentro, pero luego los estadounidenses, a base de mates espectaculares y jugadas al más puro estilo fútbol americano –no por lo de llevar el balón con las dos manos mientras corren, sino por los pases largos y ataques rápidos y precisos- hicieron lo que quisieron con los asiáticos, que cayeron por treintaiún puntos (70-101). Eso sí, la fiesta no se la quitó nadie, y cuando el pívot de los Rockets se retiró con el puño arriba, el pabellón se vino abajo. ¿Por qué? A tanto no llega este tipo con gafas. Pero quedó muy bien. Mejor que cuando Rocky se entrenaba con esa sudadera gris y esa música que podemos escuchar en cualquier lado. Al final parece ser que el amigo Ming es un showman. Algo se le habrá pegado de su estancia en Texas.

 

Ahora queda esperar al martes. Preguntas en el aire tendrán sus respuestas. ¿Alzará los dos puños Yao ante España? ¿Jugará Nikkah otro partido completo? ¿Hará algo Ruden en la pista? ¿Impactará alguien sus dientes contra el puño de Nocioni? ¿Podrá Angola anotar al menos la mitad de puntos que reciba por parte de los americanos? ¿Me habré limpiado las gafas por aquel entonces?

 

@MoralesJAlmeida

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