2008

3

Agosto

21:03

Redacción

Historias: La 'traidora' que quería estar en unos Juegos

Álvaro del Río, responsable de esta web nos cuenta sus impresiones sobre la nacionalización de Becky Hammon con Rusia para poder estar en los JJOO de Pekín

La noticia corrió como la pólvora en las cadenas de televisión norteamericanas, pero mucha gente no sabe lo que realmente pasó. Hace ya bastantes meses, allá por el año 2007, USA Basketball dio a conocer el nombre de las 23 jugadoras preseleccionadas que optarían por una plaza para Pekín en el 'Dream Team' femenino –a este equipo sí se le puede llamar así–. Como no podía ser de otra manera, dentro de las 23 elegidas se encontraban jugadoras de la talla de Lisa Leslie, Cappie Pondexter, Sue Bird, Kara Lawson, Tamika Catchings o Delisha Milton-Jones, pero a todo el mundo le faltaba una jugadora que extrañamente no estaba en la lista por mucho que la buscaras. Esa era Rebecca Hammon, más conocida en el mundo del baloncesto femenino como Becky Hammon, una de las estrellas del San Antonio Silver Stars que se quedó a las puertas del MVP de la WNBA y alguien capaz de pasar la línea de lo deportivo y convertirse en un auténtico fenómeno social copando las portadas de las más prestigiosas revistas de moda y belleza del país yanki dando a conocer aún más el baloncesto de mujeres. Y es que Becky Hammon es con casi total seguridad uno de los cinco nombres más conocidos de la WNBA de los últimos años.

Nadie comprendía lo que pasaba, pero el deporte es así y unas veces te dan una de cal y otras veces recibes la de arena. Tras esto, Becky Hammon abandonaba el Rivas Futura de Madrid para recalar en el CSKA de Moscú, el club más rico de toda Europa y ex equipo de la ahora jugadora del Ros Casares Amaya Valdemoro. Con la llegada de Hammon a la capital rusa y una vez confirmada la no presencia de la jugadora en la lista para Pekín de la seleccionadora americana Ann Donovan, se le puso sobre la mesa a la jugadora una posible nacionalización con el país soviético para disputar los Juegos Olímpicos y superar de esta manera su desilusión de ser excluida, inmerecidamente, de la lista americana. Además, la jugadora podía cumplir de esta manera el sueño de disputar esta competición. Hasta este momento todo parecía normal, en Estados Unidos la noticia no tuvo tanta importancia cuando se conoció la renuncia de Hammon a jugar con su país, ya que era una de las excluidas y todo el mundo andaba contento, pero a finales de 2007 todo cambió.

USA Basketball decidió ampliar la lista de preseleccionadas a 30 y, por sorpresa, en esa ampliación entró el nombre de la rubia base salida de Colorado State. Estados Unidos ponía en un compromiso a la jugadora, ya que tuvo que decidir si seguir adelante con su nacionalización rusa o jugársela por un país que de primeras la excluyó de las mejores y que al conocer su renuncia total sí la convocó. Cuentan los más allegados de la jugadora que para ella no hubo dilema alguno, ya que tuvo claro desde el primer momento cuáles eran las intenciones desde el otro lado del charco y valoró a quien quiso darle la oportunidad de hacer realidad el sueño de cualquier deportista, jugar unos Juegos Olímpicos, aunque fuera con la camiseta rusa. Así, Hammon salía en los canales de televisión de toda USA anunciando su renuncia a jugar con su país de nacimiento para jugar con Rusia.

Eso no gustó nada en EE. UU. y cuando dio comienzo la WNBA 2008, con Hammon liderando la franquicia de San Antonio, empezaron una serie de presiones por parte de la prensa, jugadoras y parte del mundo baloncestístico, que han tildado en todo momento de “traidora”, “judas” y “escoria” a una de las mejores jugadoras de baloncesto salidas de Estados Unidos en todos los tiempos. Para todo el mundo, Becky Hammon había despreciado su bandera por un simple fajo de billetes, olvidando todo lo que el país americano significa para ellos y traicionando a sus orígenes. En su contra salió la seleccionadora Donovan, que dijo sentirse “decepcionada”, así como dos de los pesos pesados del 'Dream Team', Cappie Pondexter y Diana Taurasi, quienes mostraron abiertamente que ellas “nunca lo harían”, así como un gran número de periodistas que se encargaron por activa y por pasiva de recordar cada día que Hammon había despreciado su bandera. Poca gente salió en su defensa, y a día de hoy el problema se va agigantando un poco más por el comienzo de la competición de la discordia.

Así, sabiendo todo lo que pasó, lanzo unas cuantas preguntas al aire que creo que todo el mundo debe formularse. ¿Por qué en el país americano se le da tanta bola a que una descartada haga realidad su sueño aunque sea con otro país, teniendo en cuenta que ellos mismos la han apartado de la lista? ¿Por qué cuando Tim Duncan dejó de lado sus orígenes de Islas Vírgenes no hace mucho para jugar con USA nadie dijo nada? ¿Y con Hakeem Olajuwon en 1993? ¿Y con Patt Ewing, que nació en Jamaica? ¿Por qué cuando JR Holden se nacionalizó también ruso nadie armó la marimorena?

Estos son algunos ejemplos dentro del mundo del baloncesto, pero en los diversos deportes que existen podemos encontrar muchísimos casos más y nadie ha abierto la boca, quizá porque en casi todos los casos el beneficiado era USA. Ahora, cuando algo no favorece al país americano saltan chispas. ¿Por qué? ¿Resquemor?
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