2014

17

Abril

17:04

Dani Alento

La Liga del Tanking

Una vez que ha finalizado la Liga Regular, y que 16 equipos empiezan la lucha por ganar el campeonato de la NBA, ya podemos dar por acabada otra liga, la de aquellos que, en una perversión del espíritu deportivo que la estructura de la competición permite, luchaban por ser los peores.

Los Milwaukee Bucks se han coronado con el dudoso honor de acabar la temporada como el peor equipo de la NBA, con un registro de 15 victorias y 67 derrotas, recogiendo el testigo de los Orlando Magic, últimos del año pasado.  El equipo de Milwaukee, tras una temporada 2012-13 en que se coló en los playoffs (octavos del Este) intentó una remodelación de su plantilla que no ha dado los frutos esperados y que les ha relegado a la cola de la Liga.

La gerencia de los Bucks apostó por Brandon Knight, que no había funcionado como base en los Pistons, y O.J. Mayo, que venía de redimirse como sexto hombre en los Mavericks tras un período gris en los Grizzlies. Debían ser la alternativa al dúo Monta Ellis – Brandon Jennings, dos anotadores sin química entre ellos. Mientras que Knight ha respondido como anotador, Mayo ha tenido una temporada irregular con muchos picos, tanto para lo bueno como lo malo.

La otra gran apuesta del equipo de Milwaukee fue renovar a Larry Sanders con un contrato de 4 temporadas valorado en 44 millones de dólares. Dos pasos por el quirófano han marcado la temporada del pívot. El primero por una lesión en el pulgar derecho tras una bronca en un club nocturno y el segundo por una fractura del orbital derecho causada por un codazo involuntario de James Harden. Sanders cerró el curso cumpliendo 5 partidos de sanción por dar positivo en tres test antidroga (en su caso no eran dopantes) al tiempo que reivindicaba los usos medicinales de la marihuana.

Los Bucks han cerrado la liga regular con un cambio de propietario. Herb Kohl, su dueño,  anunció la venta del paquete mayoritario (se cree que seguirá manteniendo un porcentaje de la propiedad) a los multimillonarios Wesley Edens y Marc Lasry por 550 millones de dólares (casi 400 millones de euros). El cambio de dueños no implica ninguna posibilidad de traslado de ciudad. Como muestra de ello Kohl, que había comprado el equipo en 1985 a cambio de 18 millones de dólares (13 millones de euros), deberá ayudar con 100 millones en la construcción de un nuevo pabellón para los Bucks en Milwaukee. A la espera de la aprobación por parte de la junta de propietarios, llama la atención el alto precio de la peor franquicia de la NBA esta temporada.

El resto de sospechosos

El penúltimo equipo de la NBA han sido los 76ers de Filadelfia (19-63), capaces de encadenar una racha de 26 derrotas consecutivas deshaciéndose de sus mejores jugadores como si fueran un lastre (cuanto peor, mejor). En su caso no podemos hablar de fallos de planificación, sino de un éxito total de planteamiento tal y como ya he explicado en algún artículo anterior. Orlando Magic (23-59) , Utah Jazz y Boston Celtics (ambos con un balance de 25-57)  les siguen en esta anticlasificación.

El equipo de Florida ha conservado sus pocas piezas interesantes de la temporada anterior en que fueron últimos, pero no se ha esforzado en mejorar el bloque. Este año no tocaba. Los Celtics destrozaron su equipo a corto plazo en un cambio catastrófico con los Nets. Como contamos en su día, regalaron sus veteranas estrellas a cambio de jugadores irrelevantes y futuras opciones de draft. Una reconstrucción pura y dura. Y demasiado descarada. Un detalle que marca el diferente nivel de las dos conferencias, cuatro de los cinco peores equipos son del Este.

En el Oeste los tres peores han sido Utah Jazz, Los Angeles Lakers y Sacramento Kings. El equipo del estado mormón dejó marchar a su sólida pareja interior (Paul Millsap y Al Jefferson) para apostar por la juventud: Derrick Favors y Enes Kanter en la pintura, el rookie Trey Burke en la dirección, Gordon Hayward asumiendo los galones y Alec Burks de sexto hombre. Este año en el draft conseguirán más carne joven para su guiso de futuro, tal como marca su plan estratégico.

El destino de los Kings (28-54) estaba muy claro desde que se hicieron con los servicios de Rudy Gay en diciembre. El alero es un gran anotador individual, pero no ha sido determinante para conducir a ninguno de sus equipos anteriores (Grizzlies y Raptors) a logros significativos. La primera temporada tras el cambio de dueños del equipo no puede calificarse de buena. Peor ha sido la de los Lakers, que merece un artículo aparte (lo tengo en la lista de tareas pendientes), pero cuyos fichajes de este verano no hacían concebir demasiadas buenas expectativas. Sólo citaré un dato al respecto. Con 27 victorias y 55 derrotas, los californianos han firmado el peor balance en los 66 años de historia del equipo.

Los beneficios del tanking

El premio gordo para estos equipos de la Otra Liga no es otro que el número 1 en un draft que se prevé cargadito de futuras estrellas. Un sorteo decide a los 3 primeros equipos en elegir entre los que no se han clasificado para play offs, pero no todos parten con las mismas posibilidades de ser agraciados. El peor equipo de la temporada tiene un 25% de los “boletos”, el penúltimo el 19,9%, el antepenúltimo un 15,6%, el cuarto peor un 11,9%. Los porcentajes van bajando hasta el 0,5% de la última franquicia en quedarse a las puertas de los playoffs. O sea que, puestos a perder, vale más hacerlo a lo grande.

Este año hay otro detalle del sistema de adjudicación de plazas que debe ser tenido en cuenta. Una vez sorteadas las tres primeras elecciones, las 11 siguientes se reparten entre los equipos que no resultaron premiados en la lotería en orden inverso a su clasificación. Con lo cual el último clasificado, en el caso de que la suerte le girase totalmente la espalda, acabaría eligiendo cuarto. Y el penúltimo cuarto o quinto.

Unas posiciones que en este draft tan lleno de talento (si finalmente se cumplen las previsiones y dan el salto a profesionales todas las jóvenes perlas por las que más de un equipo ha tirado descaradamente la temporada) pueden otorgar los derechos sobre un futuro jugador franquicia, a diferencia de otras temporadas en que han sido ocupadas por buenos jugadores, pero sin potencial de estrellas.

Mirando los precedentes, este último caso sería el más factible. Desde 1990, cuando se introdujo el actual sistema de probabilidades en orden inverso a la clasificación, sólo en tres ocasiones el peor equipo ha sido el primero en elegir en el draft. En 1990, los Nets eligieron a Derrick Coleman. En el 2003, los Cavaliers se hicieron con los servicios de Lebron James. Y la temporada siguiente, Dwight Howard hizo las maletas para establecerse en Orlando. Siempre es más fácil que te toque la pedrea que el gordo de Navidad.

Elegir un número 1 tampoco garantiza el éxito. Desde que en 1985 se introdujo un sistema aleatorio para decidir el orden de los equipos (los primeros años era sorteo puro y duro entre los no clasificados para play offs), sólo dos jugadores han ganado un título con el equipo que les eligió. Casualmente, lo hicieron juntos: David Robinson y Tim Duncan con los Spurs. El resto, sin han ganado anillos, lo han hecho después de una mudanza (como el antes citado Lebron James, que se fue a los Heat para ser campeón).

Negando la evidencia

A pesar de lo expuesto hasta ahora, en la NBA se empeñan en mirar para otro lado. En palabras de su flamante comisionado Adam Silver: “No creo que en la NBA haya entrenadores y jugadores, o alguna parte de estos grupos, intentando perder. Y actuaría inmediatamente si los hubiera”. El comisionado, sin embargo, no descartó hacer cambios de la reglamentación generadora de estas suspicacias en el futuro: “Tenemos un sistema en vigor que anima a los equipos a reconstruirse. Y estos están respondiendo a los incentivos que les ofrece dicho sistema. Si los incentivos no son correctos, tendremos que cambiarlos”.

El problema es que como en la Liga no se den prisa el trabajo se lo harán los aficionados. Un grupo de seguidores de la NBA lidera la primera revuelta 2.0 contra la liga profesional. Hartos de la pasividad en este tema (y supongo que también de soportar partidos infames de liga regular) han lanzado una web para recoger firmas en apoyo de una petición de reforma del draft (www.nbarrasing.com). Proponen tres soluciones. La  primera es el sistema de rueda en las posiciones del draft que ya explicamos en un artículo anterior.

La segunda es repartir las elecciones premiando las victorias conseguidas por cada equipo a partir de quedar matemáticamente excluido de los play offs. Sería una especie de liga paralela entre desheredados que a diferencia de lo que ocurre ahora estarían interesados en ganar el mayor número de enfrentamientos con el objetivo de conseguir una mejor situación en el draft, revitalizando el tramo final de la Liga Regular.

La tercera opción prevista en esta iniciativa popular pasa por asignar el orden del draft tomando como referencia la clasificación antes del parón del all star. Para empezar, no tendría sentido tankear en la segunda mitad de la temporada, cuando los equipos empiezan a valorar sus posibilidades reales de acceder a la lucha por el anillo. Haría una criba entre los peores equipos que más necesitan nuevos jugadores para revitalizar su juego y aquellos que simplemente se dejan ir por si pescan algo.

Los tres sistemas propuestos tienen sus defectos. El primero permite una planificación más precisa a los equipos, pero elimina la utilidad del draft como ayuda para que los peores equipos se igualen con los mejores. El segundo sistema podría acabar premiando a los equipos que antes queden descartados de los play offs, con lo cual el tanking podría producirse en la primera mitad de la temporada y no en la segunda. Y el tercero sigue sin ofrecer incentivos para ganar en la segunda mitad de la Liga Regular. Pero todos ellos presentan alternativas aceptables para mejorar el actual sistema. Puestos a elegir, yo me decantaría por el segundo. ¿Y vosotros?


@danielalentomor

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