2014

10

Febrero

12:29

Iván Rodríguez

San Sergio y viejas cuentas pendientes: el análisis

Pulsaciones en cadencia de reposo, café enfriándose, momento para el análisis pausado de una Copa del Rey reducida a una décima que saldó antiguas deudas: del destino con Llull y de Málaga con el Real Madrid.

Real Madrid campeón, Barça subcampeón, Mirotić MVP. El apostante conservador recogió ganancias, a la vista del resultado final del auténtico fin de semana de las estrellas en el mundo ACB. Fin de semana cuyo balance queda fuertemente condicionado por la final, epílogo infartante de sendas trayectorias de guión por parte de Real Madrid y Barcelona. Goya al mejor drama.

Tanto Real Madrid como FC Barcelona cogieron la autopista para no detenerse en ninguno de los puntos intermedios hacia su destino. Gran Canaria despidió de lejos al campeón, y sólo Tavares, demasiado solo, salió al paso del convoy madridista. Algo mostraron los canariones por encima de sus paisanos de La Laguna. El novato de la competición fue el sparring perfecto para desperezar a los de Xavi Pascual, comandados por Marcelinho.

El Madrid alcanzó la velocidad de crucero en semis frente al CAI , con un reparto coral de los méritos hasta entonces. Rudy, Niko, Felipe (20 de valoración ante Granca), Rodríguez... No hay estrellas por encima de las demás en el firmamento madridista, donde hasta los secundarios -Draper, Slaughter, Carroll, en ocasiones Mejri- acceden a su cuota de protagonismo y desempeñan un rol con pautas muy definidas.

Si en el último cuarto ante Gran Canaria el equipo blanco se dejó ir, ante los maños no dejó de echar carbón a la caldera para acabar superando al cuadro rojillo por un indigno 98-66. “¡Estoy hasta los huevos del Barça y del Madrid!” coreaban seis aficiones en el Martín Carpena, que ven como la crisis que les azota pasa de largo ante blancos y azulgranas. El baloncesto como prolongación y consecuencia del fútbol.

El mejor Barça de la temporada se plantó en la final luego de deshacerse de un Valencia Basket que llegó tarde a la semi. Por mucha fe, por mucho pundonor y por mucho Romain Sato que tengas, conceder un 31-9 en el primer cuarto al Barça es sinónimo de muerte. Igual que llegar al último minuto frente al Real Madrid siete abajo…

La final

Real y Barça llegaron al domingo apartando rivales como el que aparta mosquitos a manotazos. En el momento actual, estando cualquiera de los dos contendientes en pista, sólo la presencia del otro depara un partido igualado. En el episodio III, la propuesta de Xavi Pascual se impuso sobre el esquema de Laso. El Real Madrid se quedaba en 16 puntos al cierre del primer acto, sufriendo en el bloqueo y continuación hacia Tomić y Lorbek. Saltaban las alarmas con Rudy, castigado con su segunda personal, y el desequilibrio defensivo blanco traía a escena a Slaughter antes de tiempo.

En el encuentro de Liga Endesa el entrenador de Gavá fijó en 84 puntos el máximo a conceder al vigente campeón. Ayer, un equipo en notorio crecimiento frenó hasta los 77 al rival que hasta entonces promediaba 90,5 puntos a favor, 63 en contra y 27,5 de diferencia frente a sus rivales. Mérito de un técnico al que sus detractores parecen negarle toda influencia en el transcurrir del equipo.

Con el frente estabilizado, Alex Abrines destrozó con siete puntos la cortina de hostilidad que le tendió un pabellón que no olvida su pasado cajista. Tras los halagos, toque a Xavi Pascual, que tendrá que explicar por qué el joven mallorquín no volvió a pista tras su fulgurante irrupción, visto el bloqueo que atenazó a un Navarro que se mantuvo durante 31’ en cancha, valorando -3. La trayectoria del siete, y la imprevisibilidad de su talento, le han hecho merecedor de la total confianza de su míster. Los minutos de Abrines en la final, también.

Tensión y rígidos esquemas mantuvieron el partido en ± 4 hasta el arreón final madridista. La defensa blanca adormecía la cadencia anotadora catalana, coja de tiro exterior y con un horrible porcentaje desde el 4,60 que perjudicó las aspiraciones culés hasta la derrota final. Por el otro lado, el Real Madrid concedía segundas oportunidades y sonrojaba con su estadística de pérdidas.

Con Draper y Chacho compensando la escasa aportación hasta entonces de un errático Llull, el equipo retomó la iniciativa y comenzó a tensar la cuerda –que Tomić y Slaughter a punto estuvieron de romper a golpes- que pareció romperse con el triple de Mirotić* que ponía el 64-71. Hasta el final, lo que todos conocemos: la falta en ataque de Felipe que nos gustaría ver repetida, el 2+1 de Oleson que le disfrazó de héroe, y el resurgir de Sergio Llull con la canasta de la victoria y la eterna felicidad para el mahonés.

Por los ojos del 23 blanco pasó esa penetración en Lodz (Eurobasket 2009) ante Turquía, que le valió la reprimenda pública de Marc Gasol. También el precipitado lanzamiento en el primer partido del playoff final 2012 que propició la arrancada y postrero triple milagroso de Marcelinho. Merecía el menorquín un final feliz. El destino se lo debía. Y nunca rehuyó una responsabilidad que Laso concedió al Chacho, que acabó delegando en Llull cuando Sada y “Paps” se le echaron encima. San Sergio, ascendido a los altares por intercesión del santo Alberto Herreros.

Conclusiones: lo que muchos advertimos a finales de 2013, cuando Madrid y Barça se vieron las caras en Liga. No hay tal diferencia entre ambos. Engrasada la maquinaria azulgrana, Dorsey y Papanikolaou dentro, Lampe fuera, el equipo de Xavi Pascual es temible. Ahí están sus victorias en Estambul y Atenas para corroborarlo. Rudy, Mirotić, Llull, Chacho, Slaughter y compañía, un equipo sin fisuras capaz de ganar –demasiado apurado, pero con merecimiento- al conjunto más en forma de Europa (3-0 en su serie particular este año). Un equipazo que consigue que su presidente olvide cuitas pasadas con la sección y baje a la protocolaria ducha. Quedará al menos un cuarto Clásico en el Palau Blaugrana. Como apostantes conservadores que somos, prevemos al menos cuatro más, uno de ellos en Milán. ¡Enhorabuena Real Madrid!

*Si el realizador de TVE lee esto, aprovechamos para afearle el plano cenital de tablero en el triple de Mirotić. De pincharlo en el lanzamiento de Llull habría habido muertos.


@ivanrm81

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