2014

30

Enero

22:50

Iván Rodríguez

Sergio Llull disipa las dudas

Schortsianitis lo puso en chino, pero el escolta balear decidió en tres acciones una sufrida batalla que caminaba igualada hasta el final. Victoria balsámica para el Real Madrid tras el patinazo en Moscú, que le reengancha al liderato de su grupo.

 

REAL MADRID 74 - 68 MACCABI ELECTRA

Si en el trayecto Moscú – Madrid el Real se trajo a algún fantasma con ánimo de instalarse en el Palacio, la ceremonia ante Maccabi, no exenta de sudor, calma toda inquietud que pudiera haber generado el resbalón ante el gigante ruso. ‘Not in my house’ decía el gran Mutombo tras cada tapón a un rival; en castellano o en cheli castizo, como ustedes prefieran, el Real ha exhortado a Maccabi a no intentarlo en su templo de la calle Goya.

La lupa, sobre el duelo griego bajo tableros. El primer asalto fue nítidamente para Schortsianitis, quien niveló con siete puntos en apenas dos minutos el estirón local de inicio. A punto estuvo Sofo de mandar a Bouroussis al parking del Palacio en el primer envite. Descomunal el ex de Panathinaikos, su única limitación es la otra cara de la moneda de la virtud: comparece a 3:30 del final del primer cuarto, pide banquillo con un minuto por delante. Su vida, su condena.  ¿Sería ‘Baby Shaq’ el mismo con quince kilos menos?

El fiasco de Bouroussis trajo a escena a Slaughter antes de lo acostumbrado. Con Sofo en el banco, el angelino cerró la puerta y Maccabi extravió el camino del aro. Hasta entonces, la buena circulación hebrea se traducía en penetraciones de sus pequeños (Tyus, Rice) o acciones de dentro-fuera para las posiciones de Ingles o Blu. Para los nostálgicos, sendas acciones de salto entre dos, toda vez la Euroliga ha desterrado este año la flechita de cambio de posesión. Cuatro arriba los de casa en el intermedio (39-35), liderados por la dupla balear de Llull y una versión sobria de Rudy Fernández con más efectividad y menos artificio.

En la reanudación, el pívot afroheleno se empeñó en amargar la noche de Bouroussis robándole la cartera en ambas canastas y logrando invertir el marcador, ayudado por la inspirada muñeca de Guy Pnini (5/5 T3 hasta el comienzo del tercer cuarto). Slaughter y Felipe hicieron piña frente a Schortsianitis y Laso dispuso una zona con gran actividad de pies y brazos, que fructificó en varios robos y viajes al 4,60 macabeo. Sólo el desacierto de Rudy desde la línea impidió al Madrid retomar el mando en la antesala de los últimos diez minutos.

La igualdad y los nervios convirtieron cada canasta en diamante, y con 66-66 se llegó a los últimos dos minutos. En la hora de los valientes, Sergio Llull dijo la última palabra y levantó al Palacio con dos triples consecutivos y dos tiros libres que apuntillaron al Maccabi. El menorquín, fiabilidad y constancia con focos o sin ellos, mereció levantar la cabeza rebanada del digno enemigo caído, que ve truncada su imbatibilidad en el TOP 16 de la competición. Tripleta de ases al frente con 5-1: CSKA, Real Madrid y el propio Maccabi.

La estrella: quién si no. El aeroplano de Mahón arrancó el motor al inicio del partido y remató en un inspiradísimo y decidido final en que apuntilló a Maccabi con ocho puntos que valieron una victoria importantísima, por entidad del rival y por evitar una derrota lesiva en lo mental.
 


@ivanrm81

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