2013

7

Octubre

12:59

Iván Rodríguez

'¡Saque pecho, señor Pérez!'

A poco del inicio de la Liga, el vigente Campeón mostró las garras y revalidó el título de la Supercopa pasando por encima de Bilbao Basket y superando en la final al FC Barcelona. Las sensaciones que proyectan los de Laso, casi inmejorables.

Sin paños calientes. El baloncesto en Concha Espina está apartado en un rinconcito, donde no molesta demasiado y pasa desapercibido cual becario. Pienso en ello y recuerdo aquella escena en ‘American Dad’, cuando el despacho de Stan Smith en la CIA es reubicado en el aseo de caballeros, para dejar sitio a la nueva y flamante mesa de ping-pong.

Nadie en las entrañas del Real Madrid alardea de su equipo de baloncesto, el más laureado de Europa e incluso con un palmarés continental superior al de su homólogo de fútbol. Pero éste es el que se lleva los focos, las portadas, el Saturno que todo lo engulle y sobre el que todo gira. Por tragarse, hasta la economía de la entidad. Este verano, compras por aproximadamente 160 millones (Bale, Isco, Illarramendi). Bien es cierto que las ventas (Özil, Higuaín, Callejón, Albiol) amortiguaron en buena medida el golpe, pero este año ha sido excepción y no regla.

Acabada la primera semana de octubre, los despachos en los aseos de caballeros festejan el primer título de la temporada, comenzando el curso como acabaron el anterior y además frente a un eterno rival que emerge con el segundo presupuesto más alto de Europa, fichajes de relumbrón y ánimo de resarcirse de la poco prolífica temporada anterior. Con un par de remiendos en la pintura, el Madrid volvió a imponerse al Barça de Papanikolaou, Nachbar, Dorsey, Tomić y Huertas, mermado eso sí por las ausencias de Navarro y Lorbek.

¿No habría de sacar pecho Florentino Pérez? Quizá le da un poco de vergüenza, después de haber recortado un poco más el presupuesto de la sección. Ahora, que con todo escucharemos más de una vez durante la temporada aquello de que “la Euroliga es el gran objetivo”. O puede que ande muy ocupado quebrándose la cabeza con Ancelotti y compañía, y aún no se ha puesto con el triunfo en Vitoria-Gasteiz, aunque lo presenciara en el palco. O a lo mejor piensa que la Supercopa es un título menor. Pero también lo es en fútbol, y de habérsela ganado al Barça la tendríamos en la sopa hasta Navidad, como poco.

¿Cosa de dos?

Si en algo se pareció la Supercopa de Vitoria a la de fútbol es que la jugaron sólo dos equipos. En el programa de la competición se hablaba de cuatro contendientes, y de hecho el viernes se jugó al baloncesto sobre el parquet del Fernando Buesa Arena, pero sin duda se trataba de entrenamientos con sparring y no de unas semifinales, como apuntaba también erróneamente el programa de la competición. Y la cosa es que durante toda la tarde del viernes desfilaron unos tipos que se parecían mucho a Mumbrú, Hervelle, San Emeterio, Nocioni… pero estos les durarían más de 10 minutos a Madrid y Barça. No podían ser ellos. Serían productos de un experimento de clonación que falló al conferir a la réplica las virtudes deportivas del original.

A sabiendas de que el sábado tocaba concurso de triples, el Real Madrid practicó a conciencia el viernes ante Bilbao. De los 100 puntos que anotó, 57 llegaron desde más allá del 6,75, con un Carroll excelso (6/8 T3). Un poquito de Rudy, otro poco de Llull, y mucho del MVP Chacho bastaron. 24 horas más tarde, más de lo mismo, poniendo el nombre de Niko Mirotić en lugar del de Carroll, prematura e inexplicablemente expulsado tras su rifirrafe con Sada.

Sensaciones que arroja el prólogo gasteiztarra: la ACB tiene una pinta horrible este año. Mi pronóstico, a cinco días vista del inicio del campeonato, es que la final la disputarán Real Madrid y FC Barcelona. La alternativa más creíble, Laboral Kutxa, está ahora mismo a 25 puntos de distancia de cualquiera de los dos. ¿Quiénes descenderán? Ninguno. Señores de traje y corbata, hagan algo, que la competición se nos muere.

¿Y el MVP? Este año habrá dos. Sergio Rodríguez y su barba. El ministro Wert puede quitarse un marrón y contentar a todos reemplazando la religión por el “Chachismo” como asignatura obligatoria en Primaria y ESO. Si los apóstoles Rudy, Jaycee, Sergio Llull, Nikola, Ioannis y compañía dan la talla al nivel que de ellos se espera, en Goya se van a repartir palizas cada dos semanas. El canario se gusta y nos gusta, combinando maestría en la dirección, regalando asistencias que son medias canastas, y además anotando (14 puntos ante Bilbao, 18 en la final). Alguno ya habla de cantos de sirena desde –otra vez- la NBA, pero me da que Sergio goza más como cabeza de ratón que de cola de león.

Más apuntes: tras un par de partidos juntos no vamos a decir que Bouroussis y Mejri puedan marcar una época, pero esto tiene otra pinta. Movimientos, puntos, rebote y “mala leche” provenientes del Egeo. Intimidación por toneladas desde la ribera sur del Mediterráneo. Carroll ha empezado la guerra con munición, veremos si en las batallas importantes no sustituye el fuego real por cartuchos de fogueo. El siguiente escalón de Rudy y Mirotić es jugar para resolver, para ser definitivos y que la ruleta premie al blanco. Y en ocho días (martes 15, 20:30) empieza lo serio con la visita del Valladolid. Por mi parte, estreno quinibasket con un 1+. Saque pecho, señor Pérez, que razones hay.


@ivanrm81

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