2013

15

Julio

17:18

Dani Alento

Celtics: Juventud, divino tesoro

El mercado de los agentes libres de la NBA está especialmente movido este verano. La semana pasada os hablabámos de Dwight Howard. Esta nos ocuparemos del traspaso entre Celtics y Nets, la otra gran noticia de julio.

Los Boston Celtics han decidido dar un cambio de rumbo radical. Ahora que el “Big Three” dominante de la Liga está en Miami, se han desprendido de lo que quedaba del trío que les hizo campeones en el 2008. Ray Allen se marchó a los Miami Heat, con los que se ha proclamado campeón esta temporada, pero Kevin Garnett y Paul Pierce aún seguían vistiendo de verde.

Pierce era el capitán, buque insignia de los orgullosos Celtics desde que lo eligieron con el número 10 en el draft de 1998. “The Truth” ha sido sostén y faro del equipo en los momentos difíciles, guía de los recién llegados y referente para el público local. Pero ni todo eso, ni su tremenda implicación con el equipo, le ha valido para salvarse de la quema. En la franquicia sólo han tenido en cuenta su edad y su nómina.

Paul Pierce (36 años), Kevin Garnett  (37 años), Jason Terry (36 años) y D.J. White (26 años) han sido enviados a los Nets de Brooklyn. A cambio los Celtics reciben a Gerald Wallace (31 años), Kris Humphries (28 años), Keith Bogans (33 años), Marshon Brooks (24 años) y Kris Joseph (24 años). Además, y de especial trascendencia en mi opinión, de tres primeras rondas de draft (una del 2014, otra del 2016 y una última del 2018) y la opción de intercambiar con los Nets la primera ronda del 2017.

A efectos salariales, el equipo de Brooklyn recibe 32.090.802 dólares en sueldos garantizados para la siguiente temporada, y 17.450.000 para la 2014-15. Si ejecutan la opción de renovación sobre D.J. White, la cifra correspondiente a la temporada 2013-14 se incrementaría en poco más de 1 millón de dólares.

Los Celtics, por su parte, reciben 23.382.415 en salarios fijos para la temporada 2013-14, y 10.105.855 tanto para la 14-15 como la 15-16, correspondientes a la nómina de Gerald Wallace. La cifra  para la temporada 2013-14 podria ampliarse si en Boston deciden prolongar el contrato de Kris Joseph (casi 800.000 dólares). El próximo verano se repetirá la situación con los casi 2.300.000 de la opción sobre Marshon Brooks. Keith Bogans ha acabado contrato.

Sin embargo, los rumores persistentes en torno a Wallace y Humphries hacen pensar que la gerencia de los Celtics aún no ha decidido irse de vacaciones. Si pueden colocarlos en algún otro equipo, lo harán. Estos dos jugadores representan el grueso económico de la operación para Boston (12 millones de dólares por una temporada para Humphries y los poco más de 10 millones de Wallace para cada una las tres siguientes).

Un entrenador imberbe

La renovación afecta a todo el banquillo, y no sólo a los jugadores. Los Celtics también han cambiado de entrenador. Glenn “Doc” Rivers, técnico del equipo de Boston desde 2004 y con contrato en vigor hasta 2016, fue traspasado (si, también se puede traspasar entrenadores en la NBA) a los Angeles Clippers. Los rumores hablan de un enfrentamiento físico con Rajon Rondo. Yo me inclino a pensar que no compartía los planteamientos de futuro.

Para reemplazar a Rivers, con el que ganó un anillo de campeones, la franquicia céltica ha contratado a Brad Stevens, procedente del baloncesto universitario. Stevens, de tan sólo 36 años, llevó dos veces a Butler a la Final Four de la NCAA. En la primera de las dos, en el 2010, se quedó a sólo una canasta de ganar el campeonato (el tiro desesperado de Gordon Hayward ante Duke no entró).

Stevens es un hombre tranquilo, muy familiar, formal  y con aspecto de no haber roto nunca un plato. Butler, bajo sus órdenes, se ha caracterizado por un buen juego colectivo con mucho enfásis en la defensa. Pero lo que más destaca de este entrenador es la atención que presta al análisis estadístico a la hora plantear los enfrentamientos. Es un ferviente seguidor de la corriente del “moneyball” (el dia que me anime, hablaremos de ello).

Con estos movimientos los Celtics entran oficialmente en un periodo de reconstrucción. Con la base de Rajon Rondo, siempre que no se vea envuelto en una operación de traspaso tal como apuntan los mentideros, y Jeff Green. Esperando la aportación de Avery Bradley, Jordan Crawford y Jared Sullinger. Con las esperanzas puestas en el más que prometedor Kelly Olynyk. Y confiando en reclutar más talento en el draft con las elecciones propias y las procedentes del traspaso con los Nets.

Los Nets, de nuevo aspirantes a todo

Los grandes beneficiados a corto plazo de esta operación han sido los Brooklyn Nets. A principios de la pasada temporada, inaugurando el Barclays Center, el accionista mayoritario Mikhail Prokhorov prometió que en un plazo de tres años tendría un equipo campeón. Invirtió muchos millones en hacer un cinco inicial de toda garantia (ver “¿Quien se comerá la Gran Manzana”, 27 septiembre 2012). Pero los resultados no han llegado.

Al magnate ruso no le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones. Con este traspaso, ha conseguido un cinco inicial absolutamente demoledor: Deron Williams, Joe Johson, Paul Pierce, Kevin Garnett y Brook López. En el banquillo, Jason Terry, Andray Blatche y la guinda del pastel, Andrei Kirilenko. El alero ha renunciado a un suculento contrato en los Timberwolves (10 millones de dólares la próxima temporada) para integrarse en un equipo que aspira a todo. Y “sólo” cobrará 3 millones en un contrato de una temporada.

El coste total de las nóminas de la plantilla del equipo de Brooklyn supera los 100 millones, pasando de largo el tope salarial. El impuesto “de lujo” a pagar promete ser astronómico, de alrededor de 80 millones. ¿Es sostenible el equipo? Depende de las ansias de Prokhorov de tener su anillo. En todo caso, parece una operación a muy corto plazo, un ahora o nunca.


@danielalentomor

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