2013

21

Febrero

15:42

Dani Alento

El dopaje NBA

La pasada semana la NBA anunciaba la suspensión del jugador de los Orlando Magic Hidayet Turkoglu por 20 partidos. El alero turco ha dado positivo de metanolona, un esteroide sintético, en un control antidopaje que le fue practicado el pasado mes de diciembre.

 

Turkoglu es el octavo jugador de la NBA suspendido después de un positivo por esteroides en uno de los controles de la liga. Los otros siete son Don McLean (año 2000), Matt Geiger (2001), Soumaila Samake (2002), Lindsey Hunter (2007), Darius Miles (2008), Rashard Lewis (2009) y O.J. Mayo (2011). Ninguno de ellos ha dado un segundo positivo. Una vez cumplida su sanción, el alero podría reaparecer con los Magic el 27 de marzo, para disputar los 11 últimos partidos de liga regular.

Esta misma temporada, el director general de la Agencia Mundial Antidopaje, David Howman, había advertido a la NBA de la existencia de lagunas en su programa de detección de productos dopantes. Como por ejemplo el de no realizar ninguna prueba específica para determinar el uso de la hormona de crecimiento humana, la sustancia de moda en nuestros días, a pesar de estar prohibida.

El nuevo convenio colectivo de diciembre del 2011 abría la puerta a un test de este tipo. Una comisión neutral de expertos científicos debería presentar unas recomendaciones, asumibles tanto por la NBA como por el sindicato de jugadores, para introducir los análisis de sangre, aunque sólo para detectar esta hormona. Este grupo de expertos tenía dos años para hacer su trabajo, aunque esperan que esté a punto para la temporada 2013-14. Aunque no lo parezca, es un avance. Por ahora sólo se hacen controles de orina.

Una normativa opaca

El convenio vigente de la NBA no está aún colgado en la red. Para conseguir acceder a él via la página web del sindicato de jugadores, es necesario estar acreditado. Asi como los detalles económicos del mismo rápidamente se hicieron públicos, no ha pasado lo mismo en lo referido al dopaje. Así que echaremos mano de declaraciones en ruedas de prensa, filtraciones y informaciones a cuenta gotas de medios acreditados.

Según el marco aprobado en 2011, por norma general todos los jugadores de la NBA están sujetos a cuatro controles cada temporada (entre el 1 de octubre y el 30 de junio) y 2 fuera de temporada (entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, y sólo para la detección de productos dopantes).

Los controles son programados de forma aleatoria por el “National Center for Drug Free Sport” (que realiza esta misma función en la NFL, la MLB y el deporte universitario norteamericano), sin previo aviso a los jugadores y sin ningún tipo de control o supervisión por parte de la NBA o el sindicato de jugadores. La limitación es que los controles no podrán realizarse tras los partidos en el pabellón. Las muestras son enviadas a un laboratorio de Montreal que cuenta con la aprobación de la Agencia Mundial Antidopaje.

Un primer positivo en sustancias dopantes se castiga con 20 partidos de suspensión. El segundo, con 45, y a los que reinciden por tercera vez se les expulsa de la liga. En cambio, un primer positivo en drogas adictivas como por ejemplo la cocaína, el speed, la heroína o el LSD supone la expulsión inmediata. Aunque luego algunos, como fue el caso de Chris Andersen, puedan ser readmitidos. Para la marihuana, los castigos son mucho menos severos.

¿Por qué esta disparidad de criterios entre uno y otro tipo de sustancias? Cuando David Stern fue nombrado comisionado de la NBA, a principios de los años 80 del siglo pasado, la liga tenía un grave problema de drogadicción. Incluso había camellos en algún vestuario. El nuevo comisionado cortó de raíz el problema, y varios jugadores fueron expulsados. Y no está dispuesto a que la situación vuelva a repetirse en el futuro.

La privacidad de la NBA

La NBA siempre ha sido señalada como blanda a la hora de luchar contra las sustancias prohibidas que ayudan a incrementar el rendimiento deportivo de sus jugadores. El no estar sometida al escrutinio de los organismos deportivos internacionales no ayuda a disipar las sospechas. A pesar de que el proceso de recogida y análisis de muestras lo realicen actores externos, es la propia NBA la que recibe con total confidencialidad los resultados y la que decide qué hacer con ellos. Persiste la duda de si tomará alguna decisión que vaya en contra de su propio negocio.

Durante mucho tiempo se ha justificado su laxitud con el razonamiento de que los esteroides no son útiles en el baloncesto. Con un juego tan rápido y atlético como el que se hace ahora, lo interesante no es añadir peso sino rebajarlo. Esto puede ser cierto, pero a partir de un mínimo de masa corporal que te permita aguantar los contactos de tus rivales.

Además, el uso de esteroides en entrenamiento permite unas sesiones de preparación más duras y eficaces. Estas sustancias también pueden servir de ayuda para acelerar la recuperación de algunas lesiones (este parece ser el caso de Turtkoglu), algo vital en una temporada tan comprimida como la de la NBA. Y por si fuera poco tenemos la irrupción de la antes citada hormona de crecimiento.

La NBA es una organización privada, regida por unos propietarios muy celosos de su autoridad, que nació y creció al margen de cualquier federación deportiva, ya fuera nacional o internacional. Con la filosofía de que lo que es bueno para el espectáculo lo es también para el negocio. La Liga tiene un sindicato de jugadores con mucha fuerza, dispuesto a proteger las ganancias y privacidad de sus asociados. Hay poco margen para que el COI o la FIBA puedan imponer sus principios.

De hecho, es al revés. COI y FIBA están encantados con el reclamo que supone que los profesionales de la NBA participen en Campeonatos del Mundo, Continentales o Juegos Olímpicos. Ya sea por separado con sus respectivos países, o formando un superequipo bajo la bandera de los Estados Unidos. La marca “Dream Team” garantiza pabellones llenos y audiencias millonarias. Aunque haya que hacer un esfuerzo para suavizar o adecuar alguna normativa general (como el no dormir en la villa olímpica con el resto de atletas).

@danielalentomor

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