Buscando un “cinco” desesperadamente

Baloncesto Fuenlabrada encara la recta final de la pretemporada con preocupantes carencias en la pintura.

 

 

“Somos un club vendedor”. Axioma de equipo pequeño, aplicable a toda entidad cuyos ingresos en buena medida dependen de actuar como escaparate de jugadores que se revalorizan defendiendo sus colores. Compra barato, vende caro. Virguerías, talento y suerte en la dirección deportiva, y mucho trabajo siguiendo un montón de ligas, apuntando multitud de nombres en la libreta y dejándose los ojos en la videoteca.

Este es el día a día de Ferrán López y su equipo en la dirección deportiva del Baloncesto Fuenlabrada. Reinventarse cada vez que uno de sus “polluelos” se hace mayor y acude a la llamada de un grande de Europa, si no la NBA. De sus aciertos depende la viabilidad económica del modesto club del sur de Madrid, más en estos tiempos de crisis cuando las empresas se ajustan el cinturón y ya no corre el dinero fresco con el que se estampaba el nombre de la compañía en una camiseta.

Igual que pasaron jabones, ETTs, ONGs y ahora bebida energética, por el Fernando Martín han pasado jugadores de todos los pelajes. De la juventud de Adrián Laso a clásicos como Solana, Guardia o Paraíso; conejos sacados de la chistera, ejemplo del hoy baskonista Brad Oleson o Xavi Rabaseda; las estrellas incipientes José Manuel Calderón y Pablo Prigioni; la “metralleta” Velimir Perasović, talento puro destilado en los Balcanes; o el MVP Walter Herrmann, cuyo recuerdo matando en paños menores en aquel “all-star” aún perdurará mucho tiempo en el imaginario ACB.

En esta tónica, de lo que siempre podrán presumir al sur de la capital es de su historial de pívots. Altos muros y torres de renombre han vestido de azul/naranja: Roberto Dueñas, Ken Bannister, Nate Huffman, el incombustible Tom Wideman o el “fiasco” NBA Tskitishvili.

En el pasado más reciente, sus cincos -siendo más precisos, sus cláusulas de rescisión- han permitido la viabilidad del club y su continuidad: Esteban Batista tomó rumbo a Vitoria-Gasteiz a mitad del curso 2010/11 tras dejar casi un millón de euros en la tesorería fuenlabreña; Gustavo Ayón cruzó el charco para vestir la camiseta de Orlando Magic previo pago de 1,2 millones, y el díscolo Bismarck Biyombo, estrella del Nike Hoop Summit hace poco más de un año, tuvo que pasar por caja (un millón) antes de emigrar a Charlotte.

Compra bueno, bonito y muy económico; vende no tan barato, decíamos al principio. Fuenlabrada había salvado temporada tras temporada con solvencia, con gran parte de culpa en el rendimiento de sus hombres altos. Sin llegar a intimidar a los peces gordos de la Liga, la afición naranja saboreó clasificaciones para la Copa del Rey y dulces periplos europeos. Sin embargo, la fuga de los Batista, Ayón o Biyombo dejó un solar en la pintura madrileña, una vía de agua que no fue posible taponar con exóticos parches como el haitiano Robert Joseph o el jamaicano Kimani Ffriend.

El club presidido por José Quintana jugó con fuego y no obtuvo la salvación matemática hasta la penúltima jornada de la última fase regular. Sus estrecheces de plantilla fueron agravadas por la exigencia que supuso disputar la Eurochallenge, quedando a las puertas de la Final Four y jugando dos partidos por semana hasta marzo.

Así las cosas, el entrenador Porfi Fisac y la dirección deportiva trabaja a contrarreloj para dotar al juego interior fuenlabreño de músculo y centímetros. A menos de tres semanas para que ruede el balón naranja, sólo un nombre, el de Mou Sené, figura en el elenco de pívots de la plantilla. El mismo Sené que se lesionó de gravedad en el cruzado de la rodilla izquierda recién estrenado el año, perdiéndose el resto de la temporada y por tanto recién recuperado.

Por si fuera poco, Baloncesto Fuenlabrada ha anunciado la cesión de Michel Diouf –todo un 2,10m.- a Breogán para el curso que está a punto de comenzar. En el capítulo de altas, el californiano Charles García (2,06 m.), quien ha disputado la Liga de Verano con los Phoenix Suns de Dan Majerle, aportará intensidad, defensa y rebote cerca del aro, pero su envergadura parece insuficiente ante el despliegue de centímetros de cualquier equipo medio ACB. ¿Tendrá algún as en la manga el dúo Ferrán-Quintana?


@ivanrm81

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