Al término de la primavera, el Lagun Aro GBC no podía estar más satisfecho de la grandísima temporada realizada y se disponía a tomarse un más que merecido descanso. La época estival ya asomaba y parecía el presagio de los éxitos que estaban por llegar tras varias temporadas paseando por la mitad inferior de la tabla, más aún que la quinta plaza obtenida les otorgaba un puesto por derecho propio en la Eurocup en lo que sería su puesta de largo en Europa. Pero el resplandeciente sol que brillaba en el cielo easonense estaba a punto de cubrirse de negros nubarrones.
Cuando un club modesto como lo es el donostiarra hace una brillante temporada, sus efectivos rápidamente son tentados con ofertas de nuevos proyectos de otros equipos. El primero en abandonar el barco fue, para, quizá, sorpresa de muchos, su entrenador, Sito Alonso. Haciendo uso de una cláusula de su contrato, el madrileño abandonaba el club y varias voces daban por hecho que su marcha de San Sebastián lo colocaba en la vecina Vitoria-Gasteiz. Varias semanas más tarde, el Lagun Aro GBC comunicaba en rueda de prensa la reincorporación de Alonso a sus filas por un periodo de dos temporadas dando así continuidad al mejor proyecto que habían tenido en su corta historia.
Zanjado el particular culebrón y llegando ambas partes a buen término, todas las miradas se centraban en las dos estrellas con las que contaba el conjunto donostiarra, Sergi Vidal y Andy Panko, pertenecientes ambos al Mejor Quinteto de la Liga Endesa, éste último, además, MVP Orange. Con la salida del estadounidense prácticamente garantizada, los esfuerzos del club se focalizaron en tratar de retener al catalán a toda costa, llegando a incluirle en la lista de jugadores con derecho a tanteo. No obstante, su trabajo cayó en saco roto al perder la partida por el alero ante Unicaja, equipo que le ofrecía dos temporadas y participación en Euroliga. El resto de jugadores que han abandonado la disciplina gipuzkoana lo componen el citado Panko (Panathinaikos), Peter Lorant (Virtus Roma), Lander Lasa, Andy Betts y Andy Ogide.
Lamentablemente, las malas noticias no acababan ahí. En vísperas del día de la Asunción, los de Illumbe veían cómo el premio al enorme esfuerzo y trabajo del equipo durante la pasada temporada, una plaza para disputar la Eurocup, se esfumaba delante de sus narices. ¿El motivo? Como siempre en estos tiempos que corren, el dinero. Una reducción en los presupuestos de la próxima campaña obligaron a tomar la dura decisión de renunciar a su estreno en una competición europea. Una auténtica lástima para un equipo que se lo había ganado en la cancha partido a partido.
Pero no todo van a ser disgustos, también hay aspectos positivos de cara al próximo año que arrojan luz sobre el futuro del club. En el apartado de las renovaciones tenemos varios de los nombres que permitieron obtener al Lagun Aro GBC tantas alegrías. Javi Salgado y David Doblas han prorrogado sus contratos dos años más, asegurando dos de los hombres con los que se identifica la afición donostiarra. Asimismo, el griego Papamakarios continuará un año más en el equipo. A estos jugadores hay que añadir las continuaciones de Raulzinho Neto, Julen Olaizola y Yaroslav Korolev, éste último tras una temporada casi en blanco por lesión.
Por lo que respecta a Jimmy Baron, todo apunta a que dejará la entidad guipuzcoana en favor del Lokomotiv ruso.
Y cómo no, también han llegado algunas caras nuevas para suplir las citadas bajas. Hasta la fecha, desde el club se han anunciado dos nuevas incorporaciones. La primera fue a principios de este mes en la forma de un viejo conocido de la Liga Endesa, Guille Rubio. Proveniente del ahora Cajasol, el catalán ha demostrado su valía en los numerosos equipos de los que ha formado parte, siendo un jugador de garantía en el apartado defensivo y con un buen tiro exterior. Una semana después se confirmó el fichaje de pívot con doble nacionalidad estadounidense y nigeriana Ikene Ibekwe, que ha militado en formaciones de varios países europeos tras su paso por la Universidad de Maryland. Ibekwe, de 27 años, 2,06m de estatura y capaz de jugar en los puestos de '4' y '5', ha firmado por una temporada tras su paso por los JJOO, formando parte del combinado nigeriano en un papel más bien discreto.
Con todo esto y a pesar de los duros golpes recibidos, la ciudad de San Sebastián tiene motivos para sonreír, con un equipo que mantiene la actitud y los valores encarnados en su entrenador, y repitiendo gran parte del bloque que tantas alegrías les dio a sus aficionados. Han llegado nuevas caras y aún tendrán que llegar, al menos, un par de ellas más. Además, el grueso de sus abonados, el 96%, ha decidido apoyar un año más a los suyos, algo que debería espolear más aún si cabe a los jugadores por el voto de confianza otorgado. Será difícil, pero se empieza a ver la luz al final del tunel. En palabras de Sito Alonso, "lo acontecido el año pasado es irrepetible, pero no imposible, ya que el esfuerzo y la ambición volverán a ser máximas".
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