2012

15

Mayo

15:26

Pau Fuentes

Y Spanoulis se llevó el MVP

El Olympiacos alcanzó la gloria a sólo 7 décimas para acabar un encuentro que parecía sentenciado. Spanoulis lideró, una vez más, a su equipo durante toda la F4.

El Olympaicos dio el domingo la campanada ante el CSKA en un final de infarto, agónico y de todos los calificativos que uno le quiera poner. La canasta decisiva fue de Goergios Printezis, la asistencia de la heroica acción del ala-pívot fue del nuevo MVP, después de una cabalgata con menos de 10 segundos y de generar la incertidumbre a toda la defensa rusa. Spanoulis no daba crédito a lo acontecido, a la gesta lograda por su equipo.

Vassilis Spanoulis se convirtió en todo un héroe cuando hace dos años pasó de Panathinaikos a Olympiacos. Un héroe para unos, su nueva afición, y un villano para los seguidores de PAO. En el equipo del Pireus él es el líder, la estrella, quien debe llevar el peso del partido y sobre quien recaerá la responsabilidad en las jugadas decisivas. Calidad tiene y de sobras, y asume su papel como pocos: ha acabado la Euroliga como segundo máximo por partido por detrás sólo de McCalebb, con una media de 22,7 puntos.

El base-ecolta griego firmó una gran semifinal contra el Barcelona. Por sus manos pasaban todas las decisiones ofensivas del Olympiacos y gran parte de la responsabilidad anotadora. Spanoulis acabó el choque con 21 puntos y 3 asistencias. Porque además de anotar, reparte juego, siendo el máximo asistente de su equipo (con una media de 4 por partido) y doblando a un base como Law. Su papel en la final no fue de tal calibre estadístico. Su comienzo de partido volvió a ser muy bueno, asumiendo el papel de líder y estrella que le corresponde. Pero poco a poco se fue apagando bajo el dominio del CSKA, como el resto de su equipo.

De echo, pasados tres minutos de tercer cuarto, en el conjunto del Pireo sólo habían anotado tres jugadores: Spanoulis, Papanikolaou y Antic. Momento entonces en que fueron apareciendo más actores y el CSKA empezó a colapsarse. Vassilis estaba en el banquillo. Pero Ivkovic confió en él para disputar los instantes más calientes del partido, donde a más de uno le tiembla la muñeca y la responsabilidad de tener que ser él quien se juega el partido a un tiro. Spanoulis hace tiempo que superó estos miedos, si algún día los llegó a notar.

La remontada se había consumado sin la estrella del equipo en pista, pero su entrenador quería al mejor sobre el parquet. La apuesta salió bien. Con 10 segundos, Spanoulis cogió el balón, la responsabilidad, cruzó media pista, superó a Shved en el 1x1, generó dudas en Kristic,  Teodosic y, finalmente, en Kirilenko, defensor de un solo Printezis. Vassilis lo encontró y el ex jugador malagueño hizo el resto: desató la euforia en el pabellón Sinan Erdem Arena.

Spanoulis, que ya tenía un MVP de la final de la Final Four de 2009 con Panathinaikos, acabó la final con 15 puntos, 2 asistencias y 6 faltas recibidas para 9 de valoración. No habrá sido su mejor partido en cuanto a números se refiere, pero sí seguro que será uno de los que recordará toda su vida, con el premio individual como colofón.

@paufu91

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