Bembibre, una localidad de 10.000 habitantes en la comarca de El Bierzo (León), formará parte de la próxima Liga Femenina. Después de seis años en la LF2 y con una columna vertebral en torno a los 30 años, las jugadoras de Antonio “Chiqui” Barros han demostrado que la experiencia es un grado en las fases finales. El buen trabajo del Coelbi Bembibre ha dado su fruto y, si su economía no lo impide, recibirá a los mejores equipos de España en el Bembibre Arena la próxima temporada.
Su rival en la semifinal de hoy era el Femenino Cáceres, el mismo que le arrebató el primer puesto en la fase regular. La lucha por la plaza en la Liga Femenina no tenía secretos entre dos rivales que se conocían sobradamente. Se presumía un encuentro trabado, igualado y así fue. El desacierto en el tiro exterior y, sobre todo, los excesivos fallos en los tiros libres reflejaban la tensión en la pista. Leonesas y cacereñas se centraban en no cometer errores defensivos que les alejaran del sueño. Buch y Ramos daban ligeras ventajas al Femenino Cáceres, pero el Coelbi Bembibre se iba reencontrando en ataque con el paso de los minutos.
El resultado al trabajo de toda una temporada dependía del último cuarto. Las cacereñas se bloqueaban ofensivamente, quizá acusando el cansancio de los días previos, mientras las leonesas encontraban más facilidades para contraatacar y llegar al aro rival. Dos canastas consecutivas de Tudanca daban al Bembibre una ventaja de 9 puntos a 4:42 del final. El Femenino Cáceres buscaba la reacción a través del tiro exterior y faltas rápidas, pero nada funcionó para las cacereñas en los últimos minutos (52-64). El C.B Bembibre tuvo su día más grande y Castilla y León tendrá cuatro equipos en la próxima Liga Femenina.
La otra fiesta del domingo la vivió el Grupo Marsol Conquero junto a su afición. El club onubense, fundado en la temporada 1999/2000, competía por cuarto año consecutivo en la LF2 y disputaba su primera fase de ascenso. Sin embargo, llegaba a esta fase final como uno de los rivales a batir por su segundo puesto en la fase regular del grupo B y su condición de anfitrión. La variedad de recursos ofensivos, unida a su solidez como bloque, han llevado al Grupo Marsol Conquero a la máxima categoría del baloncesto español. Tras el descenso y desaparición del Andalucía Aifos en la temporada 2002/03, la Liga Femenina regresa a Andalucía y se expande hacia el sur.
Su rival para alcanzar la gloria era el Universidad del País Vasco, un equipo rocoso y altamente competitivo en la LF2 que ha mantenido una regularidad admirable durante las dos últimas temporadas. Como sucedía en la anterior semifinal, ambos conocían las virtudes y los defectos del contrario por sus enfrentamientos previos en la fase regular. Las onubenses llegaban a la cita más descansadas física y mentalmente, algo que posiblemente marcó el choque con el paso de los minutos.
El partido también deparaba un interesante duelo en la dirección entre Mirchandani y Novo, dos jugadoras con sobrada experiencia en la Liga Femenina. La defensa de las vascas incomodó durante el primer cuarto a las locales, que no encontraban la fluidez en ataque de otras ocasiones. El UPV alcanzaba una ventaja de 7 puntos, pero Elena López se convertía en el revulsivo que necesitaba el Conquero e igualaba el encuentro al descanso. El tiro exterior catapultaba a las locales en la reanudación, mientras las vascas se venían abajo en ataque. La diferencia a favor de las onubenses alcanzaba los 16 puntos en los inicios del último cuarto. El posterior acierto del UPV en los triples resultaba insuficiente para el conjunto de Azu Muguruza. Mirchandani, Germán, Dimitrova, López y Sowinski asumían el protagonismo en el equipo de Gabriel Carrasco, que tocaba el cielo con el bocinazo final (76-66). Coelbi Bembibre y Grupo Marsol Conquero ya forman parte de la élite del baloncesto español.