La nostalgia invade, y de qué manera. Envidia, pero de la sana, de la buena, cuando uno echa la vista atrás y ve ediciones de la Copa de la Reina con ocho equipos participantes y ocho aficiones dando un colorido especial a la ciudad de turno, con las jugadoras paseando por los lugares más emblemáticos de la zona y oliendo en cada esquina a baloncesto. Lo que se ha vivido este pasado fin de semana en Barcelona con la Copa de los chicos es algo a lo que todo el mundo quiere volver en el ámbito femenino, reunirse durante cuatro largos días alrededor de una pista, de un pabellón, y disfrutar del deporte de la canasta.
Hace ya bastante que no vemos una Copa de la Reina con ocho equipos. Es una pena, sí. Me río de todas esas voces autorizadas que luchan por el baloncesto femenino, o dicen que lo hacen a destajo, pero que cuando realmente tienen que dar la cara y dar un golpe encima de la mesa en favor de las chicas no den más que pasos hacia atrás y reduzcan cada vez este deporte que aunque para muchos sea minoritario -eso es porque no lo han vivido ni de cerca ni de dentro- tiene una masa social detrás a la que otros deportes con más bombo mediático ni se le acercan. Ni por casualidad.
Una Copa con cuatro equipos nunca puede denominarse Copa. Más bien `Copita`, recuperando aquella denominación que comenzamos a hacer justamente el día que recortaron de un plumazo la participación del quinto al octavo. Han devaluado mucho la Liga Femenina, porque hay equipos que peleaban como único objetivo meterse en el torneo del KO y disfrutar de cuatro días de intenso baloncesto y ahora por lo único por lo que pelean es por no descender, porque la cabeza la ocupan equipos con un poderío económico muy superior.
Con aquella reducción no se hizo otra cosa que pisotear aún más un deporte femenino como el nuestro. Si hay crisis en este deporte, si se han perdido patrocinadores importantes dentro de la Liga Femenina, es en gran parte porque la Copa de la Reina desapareció del mapa para beneficio de cuatro equipos superiores, los cuáles no tienen culpan, claro está, pero los cuales han salido beneficiados por no tener que jugar una ronda más del torneo con la consecuencia de poder perder y quedarse sin semifinales. Muchos sponsors estaban metidos de lleno en el mundo del baloncesto femenino por llevar el nombre de su empresa por toda España y sobretodo acentuar su importancia en el fin de semana de los equipos coperos. Una vez que cortan las alas a sus equipos patrocinados, que ya sólo pueden luchar por no perder la categoría, ¿de qué sirve? No se le da beneficio alguno a la empresa y encima son costes y más costes. Pues desaparecen de un año para otro haciendo que los equipos en cuestión salgan perjudicados y no puedan ni pagar sus nóminas. La culpa es de los de arriba, ni la crisis ni tonterías. La situación de ahora se la han buscado los de arriba y están dejando que el muerto agonice. ¿Cuántos equipos hay con deudas en fichas? Alguno que otro, y la culpa todos sabemos de quien es.
Miro la clasificación y me tiro de los pelos a día de hoy -que no el día del corte copero-. Ros Casares, Perfumerías Avenida, Girona y Mann Filter como cabezas de serie, y Rivas Ecópolis, Cadí La Seu, Sóller Bon Día! y Gran Canaria en el bombo segundo. ¿Quien no querría ver un Avenida-Rivas, un Mann Filter-Sóller o un partido con una igualdad máxima jugándose unas semifinales? Aunque el Ros Casares que anda arrasando por España, ¿quien no soñaría con un partido malo del equipo valenciano y una sorpresa en la competición? Por soñar, se pueden soñar muchas cosas, pero el problema es que no nos dejan.
Que nos tengan en cuenta a la afición femenina, porque a los chicos ya les hacen bastante, y quizá, hasta demasiado caso.