2010

29

Agosto

07:03

Paco Rengel (Periodista deportivo)

El MundiBlog > ¡Qué decepción!

El director de Basketconfidencial.com y el ex jugador nos dejan sus impresiones de los encuentros de España en este blog

Paco Rengel explica la derrota de España desde su punto de vista. El MundiBlog ya está aquí Foto: Cipriano Fornas

Paco Rengel explica la derrota de España desde su punto de vista. El MundiBlog ya está aquí

 FOTO © Cipriano Fornas

 

 El MundiBlog

 

Paco Rengel > ¡Qué decepción!  12/09/2010

 

A finales de este mes cumplirá 22 años. Mide 2,06 metros y maneja el balón como el más hábil de los bases. Puede escribir entre partido y partido la enciclopedia de los pases perfectos. No utiliza fórmulas matemáticas, pero el balón llega donde lo pone su mano. Su mecánica de tiro es la propia para repetir la ejecución en vídeo y a diario en todas las canteras del mundo. Su facilidad para penetrar a canasta es idéntica a la que cualquier torpón como el que firma abre una lata de atún con el mecanismo de la argolla. Y su capacidad de concentración es tal que, hasta que no quedó resuelta la final del Mundial no nos percatamos de que tenía dientes… blancos, como la sonrisa que entonces esbozó.

Kevin Durant le ha puesto sello a la NBA. Ha sido el mejor jugador del torneo y el jugador imparable del mismo, como hacía tiempo que no se veía.

En el último partido estos han sido sus números: 28 puntos, 10 de 17 canastas de dos puntos, 7 de 13 de tres, 3 de 4 tiros libres y 5 rebotes. Y lo más impresionante: ¡39 minutos en la cancha!

Ahí está mi decepción: en Europa no podría jugar porque es ‘pecado’ que un tipo esté en la pista más de 30 minutos.
 

 

Paco Rengel > España corteja al patrocinador: sexta  12/09/2010

 

 

España acaba sexta el Mundial, como si fuese un guiño malvado del destino a uno de sus patrocinadores, la cadena de televisión de Roures. Frente a Argentina cedió al final, luego de una brillante reacción en las postrimerías del tercer cuarto.

Exhibición de Delfino, nueva clase práctica de fundamentos de Scola… y poco más. Fue como un pacto no sellado en papel ni alcanzado de palabra; estuvo rubricado con el comportamieno. ‘No nos hagamos daño’, encabezaba ese consenso de jugar a divertirse sin mayores pretensiones. Pero la selección española se hartó de ser humillada jugando al ‘tran-trán’, se escucharon gritos solicitando la dimisión de Scariolo y los españoles empezaron a defender.

Cinco robos de balón consecutivos, otras tantas canastas fáciles. Y el último cuarto se jugó en serio. Y ganó la Argentina de campeones caducos a la España de ganadores con fecha de caducidad. Quinta la primera, y sexta la nuestra.

Poco más se puede decir de un duelo acordado para disputar con relajo. Quizás ahora sí es el momento de hacer el balance de la selección. Previamente, es fundamental recordar la evidencia: España no contó con su mejor jugador de todos los tiempos y, a la vez, uno de los más destacados del mundo en la actualidad. O sea, que no estuvo Pau Gasol. Y eso es muchísimo.

 

Ricky Rubio: Se critica con alegría los errores del base catalán. Evidentemente, da la impresión de que le ha venido grande la cita. Pero habría que concluir que es lo natural, quizás lo marciano hubiera sido lo contrario. Estamos hablando de nuestro base de los próximos doce años. O sea, le quedan tres Mundiales más. Mejorará.

Raúl López: Muy corto físicamente. Bastante hizo con cumplir como pudo.
Juan Carlos Navarro: Un genio, un hombre capaz de anotar en las circunstancias más complicadas. Pero él solo no puede tirar de todo el equipo. ¿Dónde estás Pau?

Rudy Fernández: Quizás el jugador más sobrio a lo largo del torneo, aunque su irregularidad en el acierto en el tiro continúa pesándole.

Sergio Llull: Los jugadores que acuden a una cita como esta deben estar físicamente perfectos desde el primer día de concentración. Sólo al final se ha visto al verdadero ‘rompedor’ menorquín.

Fernando San Emeterio: Inédito.

Álex Mumbrú: En ningún momento se ha sentido importante y no puede ejercer el papel del añorado Carlos Jiménez.

Jorge Garbajosa: Fino en el lanzamiento, pero, por razones obvias, ya no es tan rocoso en defensa y apenas se acerca al aro en ataque. Todo por lo mismo. La edad, que no perdona.

Víctor Claver: Otro inédito.

Marc Gasol: No resultó decisivo. Su calidad está falta de algo más de personalidad, que quizás conseguiría haciendo desaparecer la pizca de indolencia propia de jugadores que se saben que pueden ser dominadores.

Fran Vázquez: Muy bien. Cumplió cada vez que se lo requirieron y con el paso del torneo dejó en evidencia que, quizás, debió disfrutar de mayor protagonismo.

Felipe Reyes: No es ‘cuatro’ y de ‘cinco’ se queda cada vez más pequeño en las proximidades del aro.

Sergio Scariolo: Estableció los roles de forma clara desde el primer momento y no los varió un ápice. Demasiado rígido en ese planteamiento. Por lo demás, es una osadía enjuiciar la labor de un técnico en el equipo nacional a poco que se conozcan las peculiaridades del trabajo con la selección.
 

 

 

Paco Rengel > Navarro (y Vázquez), en cuarto y mitad  10/09/2010

 

Mientras que el entretenimiento patrio es ‘enterrar’ a los causantes del ‘desastre’ –como si los júniors de oro siguieran siendo júniors– o en teorizar sobre una jugada –decisiva, sí; pero una jugada– y poner en solfa a un ‘recién matriculado’ Sergio Scariolo, la selección ha disputado el partido más difícil del torneo. Posiblemente, el que, caso de perderlo, le hubiera llevado de bruces a la decepcionante octava plaza.

Y así jugó España casi tres cuartas partes del encuentro. Como alelada, viéndolas venir, dependiendo de alguna que otra carrera de Rudy, o de un salto de éste. Parecía que la imagen de Teodosic, con dos colmillos largos hincándolos en las gargantas de nuestros representantes, continuara presente en las pesadillas del equipo nacional.

Y claro, un triple de Lakovic por allí, otro de Jaka (o sea, el mismo) por allá y las penetraciones de Dragic hacían grande a Eslovenia y desdichada a España. Para qué darles más vueltas: el equipo de Scariolo jugaba tal como lo ha hecho en la primera fase de la competición, en la que convirtió en competitivo a cualquiera de los rivales a los que se enfrentó.

Sin sangre, sin espíritu, sin defensa, España es un equipo muerto, incapacitado para presentar batalla en estos torneos. Ni siquiera su talento le salva.


CUARTO Y MITAD

Desangelado, Navarro se transforma, sencillamente, en un jugador pésimo y claramente pernicioso para los intereses de su equipo: tirar y fallar sin mesura es un suicido. Pero miren por dónde, el capitán tenía decidido ganar el partido. Encontró aro y su exhibición ofensiva resultó portentosa, al mismo tiempo que Llull empezaba a dar signos de vida con dos triples extraordinarios. Y atrás, con Vázquez de tapadera de aro, la entrega era otra, la de un equipo ganador, la de un grupo que no se conformaba con acabar el torneo en el peor lugar.

Apunte interesantísimo el de Fran Vázquez para otras convocatorias: es cierto que de espaldas al aro no tiene movimientos de artista, pero su estatura, su vocación de jugar por el aire y sus larguísimos brazos seguro que le hicieron pensar a Scariolo que este tío debería haber jugado mucho más. La prueba, que por primera vez terminó el partido y estuvo en cancha más tiempo que un Marc Gasol que no marca diferencias. Ni mucho menos.
Y el triunfo se produjo en cuarto y mitad. Por Navarro y Vázquez.
 

 

Paco Rengel > Serbia traspasa la coraza de España 09/10/2010

 

¡Ese Djordjevic metiendo la canasta decisiva frente al Joventut de Lolo Sainz! ¡Y dándole la primera Copa de Europa a Obradovic! El instinto serbio ha vuelto. Está aquí. La mano que mete canastas como si meciera la cuna vuelve a decidir partidos. Estambul inspira a estos chicos. Teodosic entra en la lista de ‘malditos’ del baloncesto español. Serbia ha traspasado la coraza de la selección.

Nos frotábamos las manos con una prórroga (iban 89-89), con cinco minutos más de un partido soberbio. Milos movía el balón agotando tiempo: sólo habría un tiro. Quedaban cinco segundos cuando este jovencito nacido en Belgrado y criado deportivamente en Grecia decidió armar el brazo para tirar. Estaba a más de ocho metros de distancia del aro; Garbajosa le daba espacio, que era lo recomendable, pero entre dejar de botar y lanzar el balón al aire apenas pasaron unas décimas. El corazón en vilo atemperado por la lejanía del tiro… Pero, ¡zas! la pelota entró en el aro y besó la red con mensaje de podio. El de la faena, ése, Milos Teodosic, levantó los dos brazos mostrando los primeros dedos de sus manos… No, no indicaba que había sido triple, algo indiscutible, sino que mostraba el signo de la victoria serbia. ¡Estaban en semifinales!

Fue como una lanza que atravesaba la armadura de un equipo campeón. La coraza de orgullo y calidad de la selección española es digna de elogiar, aunque no resultó suficiente para ganar. Serbia jugó como los ángeles… y no los Lakers. Nuestro equipo, aunque el desarrollo de juego le mostraba la superioridad neta del adversario, tiró de la genialidad de Navarro, de los triples de Garbajosa, de la aparición tardía de Rudy e incluso de la capacidad de salto de Fran Vázquez para estar siempre al acecho. Pero no encontró en ningún momento la combinación de todas sus virtudes para atolondrar al rival.

En defensa pagó cara su alegría del principio, aunque equilibró la contienda al principio del tercer cuarto por esa actividad acertada y solidaria. Sin embargo, en el balance general, convendrán en que hubo un boquete con el ‘cuatro’ alarmante, que tiene fiel reflejo en los números de Velickovic y Savanovic (32 puntos entre ambos), dos de los mejores del rival.

Un par de apuntes más: Marko Keselj, ¿jugará mucho tiempo en el Estrella Roja? ¡Vaya mano! Y la otra: ya saben lo de la trascendencia de la defensa en este juego, pero existe una teoría primitiva y tan veraz como cualquiera: a esto gana el que las mete. La portentosa exhibición de tiro serbia nos devolvió a los orígenes. Si, ya… es que la defensa… Pero eso es para otro día.

España ha caído en su último partido con dignidad frente a un equipo que vuelve a su estado competitivo habitual en el baloncesto. Sin embargo, deben quedar claras dos cosas: en el partido definitivo el adversario ha sido mejor y tampoco es lógico ni de recibo que llegue a semifinales una selección que ha jugado bien dos de siete días.

Al final, el relajo de la primera fase se ha pagado.
 

 

 

Paco Rengel > Dilema: Renacimiento serbio o caída española  07 / 09 / 2010

 

Muchas veces cuarenta minutos de juego pueden suponer algo más que una victoria o una derrota. Según el escenario, dependiendo de la competición, evaluando la trascendencia del choque... en ocasiones puede tratarse de la ruptura de una época y la apertura de una nueva. Es lo que se prevé del duelo que este miércoles (17.00 horas, televisado por La sexta) medirá a Serbia con España, en los cuartos de final del Mundial de baloncesto.

 

Debemos estar de acuerdo en que la éra más gloriosa del baloncesto español ha venido a coincidir con la presencia en sus filas del mejor jugador nacido en nuestro país a lo largo de todos los tiempos, Pau Gasol. Su ausencia -voluntaria, merecida e indiscutible- es evidente que ya ha marcado notablemente al equipo, lo que aún no significa un final de ciclo, puesto que el de Sant Boi posiblemente acuda a alguna competición más.

 

Pero la selección española -con una media de edad de 27,4 años- no sólo se juega las seminifinales de un Mundial -que ya es mucho-, sino también la comprobación de que que la 'edad de oro' puede prolongarse algún año más o, inevitablemente, tendrán que centrarse en el 'renacimiento' después de Turquía. Hay mucho en juego en 40 minutos.

 

Serbia, otrora ogro con nombre Yugoslavia, se sacude poco a poco de su tragedia contemporánea más dolorosa. Quienes eran niños en la guerra de los Balcanes, algunos ni siquiera de colegio, procuran ahora que resurja la vieja leyenda del continente europeo. Con sus estrellas del siglo pasado ya sesentonas, es la actual generación la que busca con el espíritu combativo de siempre, ese estilo descarado y esa riqueza de fundamentos recolocar en el mapa del podio al equipo que dirige Dusan Ivkovic, con edad para ser abuelo de alguno de sus seleccionados. A España, con respecto a su rival, le sobran 47 años. O sea, la media de edad de los serbios es de 23,5. Óptima para un renacer baloncestístico.

 

'NIÑO' NAVARRO

Lejos de pretender anunciar un revés, aportamos estos apuntes simplemente para que se entienda la trascendencia del partido. Pero está claro que, a veces, la edad también tiene sus ventajas. Y es que si el treintañero -como todos los juniors de oro, salvo Cabezas- Navarro jamás desvela sus datos del carné de identidad en la cancha, con ese juego de cadete en campo descubierto de una pista de Barcelona, qué se puede decir del desparpajo continuo -a veces temerario- del niño de verdad, Ricky, único jugador capacitado para emular al gran Gasol.

 

El despertar del equipo nacional en la fase clave permite concebir esperanzas de triunfo, si bien habrá que tener en cuenta el ansia serbia por recuperar los galones perdidos.

 

Quizás, probablemente... un partido para la historia. ¡O no!
 

 

 

Paco Rengel > España, en zona de sueño 05/ 09 / 2010

La selección española de baloncesto ‘ha empezado’ con buen pie su Mundial de Turquía. En el primer partido eliminatorio, correspondiente a los cuartos de final del torneo, ha superado a la difícil Grecia (80-72) en su mejor actuación del torneo. Juan Carlos Navarro, decisivo en ataque, y una defensa en zona ordenada por Scariolo acabaron con el latente peligro heleno. España se enfrentará el miércoles a Serbia, en la lucha por un puesto en semifinales.

Cuartos de final, los ocho mejores del mundo. Zona utópica para la mayoría, fase anhelada por otros, lugar lógico para la campeona del orbe. España ha empezado el Mundial. Igual que en el último Eurobasket, se tomó la primera parte del torneo como una prolongación de la preparación, aunque fuera jugar con fuego. Y, a la hora de la verdad, ha respondido, a pesar de que en algunas fases del partido la llama le abrasara las manos. Una defensa 2-3 en las postrimerías del tercer cuarto y el mejor Navarro del torneo –a este tipo lo de jugar partidos intrascendentes no le va casi nada– le han permitido derrotar a una seria Grecia que se desmoronó en la recta final del partido.

Por fin un excelente partido. Enfrente, un equipo que sabe y conoce el juego, con jugadores de calidad técnica envidiable –Diamantidis, Spanoulis, Zisis–, con un pívot, Schortsanitis, que igual no cabe cuando reduzcan las dimensiones de la ‘botella’ y una disciplina encomiable. O sea, un rival sólido. Posiblemente, mejor que algunos de los que pasen este primer cruce.

Y España salió de la tumba de la indiferencia; se puso los machos en defensa, sufrió, trabajó, corrió –¿quizás hoy ha hecho más canastas fáciles que en toda la primera fase?– y ganó. No sólo por actitud atrás, sino porque jugó con la red que supone tener en tus filas a Juan Carlos ‘Rey’ Navarro, y también por la zona que planteó Scariolo en el momento más crítico del partido, en el tercer cuarto, cuando Grecia se creció merced a su acierto en el lanzamiento exterior. Paradójicamente, este dispositivo, aunque castigado en una ocasión con otro triple, fue determinante para la victoria del equipo nacional.

PÍVOTS

El librillo de cambios sufrió modificaciones en esta ocasión. Prevalecía la lectura del partido. Por eso, el técnico italiano confió en el cinco del banquillo para reaccionar ante la acometida helena y cimentar la victoria. Aguantó al quinteto de la reacción todo lo que pudo. Y a Fran Vázquez –extraordinario el gallego– hasta que dio muestras de su cansancio con dos tiros libres fallados.

Y es que la selección tuvo muchísimos problemas para jugar balones interiores. Schortsianitis ocupaba demasiado espacio e impedía esos pases. Era preferible la mayor movilidad de Felipe e, incluso, Fran, para intentar rebañar algún balón en la pintura. Además, con Vázquez en la pista, siempre existe la posibilidad de jugar por encima del aro. Y allí arriba no llegaba ningún seleccionado heleno.

¿Recuerdan el comentario del otro día? ¿El que se refería a las dificultades de dar el primer pase del equipo contrario? ¿El que era un indicador de la actitud de un equipo en el campo? Pues no me digan que no fue premonitorio: España basó también buena parte de su triunfo en los dos balones que robaron en esa parte del campo Rubio y Navarro a falta de menos de cinco minutos para el final. Eso es actitud, querer… Ir a la zona del sueño.

¡Bienvenida a Turquía, España!

 

Juanan Morales > Haciendo Memoria   05 / 09 / 2010

Todos contentos. España ha ganado a Grecia (ya van unas cuantas), ha pasado a cuartos y ha dejado mejores impresiones que en la fase previa, y sin embargo..., no es suficiente.

Que nadie piense mal, los jugadores de la selección han demostrado históricamente ser grandes competidores y hoy también. Cuando la cosa se ha puesto cuesta arriba han reaccionado sin temer a los fantasmas de la fase previa, han jugado con más intensidad de la que habían lucido en Turquía hasta ahora.

A lo mejor perder contra Francia y Lituania ha hecho recordar a nuestros jugadores lo difícil que fueron los triunfos en competiciones anteriores y olvidar la tendencia mediática nacional a ganar torneos sin recordar que ningún rival se rinde ante éxitos pasados sino ante méritos presentes. Hay motivos para estar animados, como el progreso de Fran Vázquez y de Raúl Lopez, que a quienes mejor les van a venir es a Marc Gasol y a Ricky Rubio, pero hará falta más.

Al equipo le hará falta crecer en los días de descanso, porque en cuartos espera Serbia, que si algo tienen, además de calidad, es capacidad competitiva. Crecer del mismo modo que lo hicieron en Polonia y Pekín, porque lo que también hará falta es que los que seguimos el mundobasket juzguemos la fase previa de este torneo comparándola con las dudas que nos dejaron en sus respectivas preliminares la selección que casi tumba al último dream team autentico y que quedo campeona de Europa.

Así que alegremonos (lo justo) y confiemos en que los actores protagonistas recuerden cómo se hacía eso de ir de menos a más.


Juan Antonio Morales

 

Paco Rengel > 03 / 09 / 2010

 

 

Los partidos de trámite no aportan nada positivo. Sin embargo, el encuentro con el que ha cerrado la selección la primera fase del torneo ha revelado un par de datos a tener en cuenta: que Fran Vázquez no está perdido y que a Llull empiezan a responderle las piernas para defender con la agresividad que el equipo requiere. Balance final de la primera parte del torneo: pésimo. Mejor jugador del equipo nacional: Rudy Fernández, con diferencia. Objetivo: pasar página.

Estén atentos a las primeras jugadas defensivas de la selección en el partido de octavos de final. Fíjense en las dificultades que pudiera tener el base contrario para dar el primer pase una vez deje de botar el balón. Obsérvenlo con detenimiento. A tenor de las conclusiones que saquen de esos primeros movimientos, es posible que puedan llegar a la conclusión definitiva de si España es campeona del mundo o el equipo ramplón de esta primera fase.

La selección llega a octavos después de no haberle ganado a nadie. Bueno, sí, a Nueva Zelanda, quizás uno de los peores equipos de los dieciséis clasificados. Por tanto, o equipo nuevo o maletas.

 

FÍSICO O MENTAL

 

Si el problema es físico, mental o aglutina ambas condiciones, está claro que es en el seno del conjunto donde se puede combatir. El caso es que se duda de la capacidad en el estado de forma cuando se comprueba indolencia general en defensa; o bien, como otros días, cuando los mediocres contrarios se inflan de orgullo en el rebote ofensivo.

Sin embargo, se incide en un posible enredo psicológico cuando se comprueba, como frente a Canadá, que el equipo, como si se desatara al ver que no queda tiempo para que el rival le acose, empieza a dar pases largos, a arriesgar en velocidad, a perder el miedo a entregar el balón en la pintura para que los ‘grandes’ ejecuten con espectacularidad.
Sergio Scariolo ha hablado de la presión que oprime al equipo. Es posible que esta primera fase la elimine por completo: se supone que esa necesidad de demostrar la condición de favorito es lo que minusvaloraba a los internacionales. Ahora pueden estar tranquilos: nadie, con dos dedos de frente, puede considerara España siquiera aspirante al podio. ¡Pasen página y defiendan!

Por comentar algo de Canadá, tenemos que indicarles que el seleccionador, Leo Rautins, jugó en la ACB, concretamente, en las filas del Mayoral-Maristas a las órdenes de Javier Imbroda. ¡Ah! Y que allí el deporte rey es el hockey sobre hielo.
 

 

 

 

Paco Rengel > 01 / 09 / 2010

 

Incredulidad, incluso congoja, nos apabullaron en el comienzo del partido de España. La selección del Líbano bien podría competir en la LEB Oro –con resultado final indescifrable–; su jugador estrella, Jackson Vroman, es un pívot con experiencia en la NBA que pasó por la ACB (Gran Canaria y Akasvayu) sin hacer carrera en la mejor competición de Europa, y la mayoría del equipo libanés estaba peor que a pan y agua: sin pan ni agua, por el Ramadán. Pues bien, a pesar de estos condicionantes de la selección invitada, la camisa no nos llegó al cuerpo durante el primero y el segundo cuartos. ¿Qué pasa? Venga, vamos a fijarnos bien a comprobar si a simple vista nos podemos explicar qué narices le pasa a España…

La ‘defensa visual’ no tiene nada que ver con la oftalmología. Consiste en que tu hombre se mueve como quiere y por donde puede y tú le sigues más o menos de cerca sin perderle de vista, pero tampoco sin molestarle, vaya que te piten falta. ¡Perfecto! Artimaña genial para que el rival disfrute lanzando a canasta, entrando o pasando, aunque sea de Beirut, ciudad de histórica tradición baloncestística.

Claro, una vez que no tiene el balón, te despreocupas totalmente, porque alguien cogerá el rebote… Y, entonces, como casi todos pensamos así, los rechaces del aro una y otra vez van a las manos de Vroman.

Esa pasividad atrás, como si supusiera un cargo de conciencia en las almas de nuestros internacionales, se convertía en una velocidad inquieta y errática en el ataque, donde los malos tiros fueron habituales y el error en el pase un desconocido sello de la casa.

Pero todo cambió a partir del tercer cuarto, cuando se corrigieron en parte esos defectos, los suplentes empezaron a tomarle el ritmo a la competición y Scariolo dejó de clamar en el desierto: ¡Balones a Marc! Fue precisamente casi al final cuando a España se le vio correr sin el freno de mano, arriesgó en velocidad y disfrutó un poco. Pero el Líbano había arrojado la toalla y devaluaba ese espasmo de corajina de Llull, Mumbrú y Vázquez…
A lo largo de todo el partido sí que se observó tristeza, bastante abatimiento. Como si el baloncesto, de un día para otro, se hubiera convertido para estos chicos en un trabajo, en suplicio. Mantengo que la gran virtud de Navarro es que asume su profesión como un juego, de ahí lo excelso de su interpretación. Pues imagínense cómo es la situación, que hasta Juan Carlos está muy lejos de su máxima.

¿Agotamiento físico? ¿Agarrotamiento mental? ¿Desconfianza absoluta? No se sabe. Quien firma, por ahora, sólo tiene claros un par de aspectos: que Fran Vázquez debe estar en la pista cuando Rubio dirija –es el único que entiende que el gallego juega por encima del aro, donde es imparable–, y que cada vez que llega un partido me pongo los dos brazos rodeándome la cabeza por si llega el palo gordo, el definitivo, para que no me resulte demasiado doloroso.

 

 

Paco Rengel > 31/ 08 / 2010

 

Que no, mire, que me da igual que usted tuviera un rascacielos en Japón hace cuatro años. No, no, eso tampoco vale: la villa de verjas doradas que tenían en Polonia no sirve. Yo soy ‘La competición’ y pongo a cada uno en su sitio. Usted se ha quedado sin crédito porque el aval de la historia no se acepta, por muy reciente que esta sea. Pasa a ser uno más. Intente ganarse un puesto en los cruces; por lo tanto, tiene lo que le ofrecemos a todos los que han llegado hasta aquí sin garantías pretéritas.

A Sergio Scariolo le ha fallado la rotación. El italiano pretende establecer una jerarquía excesivamente nítida. Y los suplentes se han convencido de que son eso, suplentes. Como tal han jugado frente a Lituania; bueno, peor, como si fueran ‘banquilleros’ del equipo B. La selección pudo ganar el encuentro fácilmente, pero ni siquiera así hubiera variado una imagen que empieza a preocupar cuanto más avanza el torneo. En caso de triunfo, quizás, se habría colocado una venda peligrosa para ver la realidad ante compromisos de verdadera enjundia.

España no está jugando bien porque su ritmo defensivo es deficiente por la inconstancia. Si, además, se priva a Fran Vázquez de que juegue con Ricky (¿le han pasado algún balón arriba?), a Felipe de que comparta pista con Marc o a Mumbrú de que forme pareja con Navarro o Rudy más tiempo, quizás se está devaluando el potencial del equipo.

Salvo error de cálculo, el quinteto titular de la selección anotó hoy 63 puntos (73, el total). Estuvo en cancha, uno más uno menos, 30 minutos. Los diez minutos nefastos de los del banquillo le dieron la victoria a Lituania.

Y es que cuando los ‘buenos’ regresaron a la pista, ya fue tarde: la moral del equipo báltico contrastaba con la inquietud del cuadro español. El deseo del que es capaz de remontar con la vitola de ‘víctima propiciatoria’ puede más que la teórica superioridad de cualquier campeón.

La selección no supo aprovechar su gran ventaja: Marc Gasol dominaba en la pintura, pero recibió, si acaso, el 30 por ciento de los balones que pudieron llegarle. Esa obsesión por no ver tan grandiosa ventaja también dio el triunfo a una Lituania corajuda, entusiasta y poco más.

La España sin crédito tendrá que darle una vuelta de tuerca a su funcionamiento, porque, conociendo antecedentes, tampoco deberían extrañarse de que estas supuestas incongruencias obedecieran a algún acuerdo de consenso entre todas las partes.

-APUNTE ADICIONAL: Un comentario para terminar: ¡qué molesto es el empeño del comentarista de La Sexta porque aprendamos lituano! Lo único que consiguen con la correcta pronunciación de los nombres de ese equipo es que no sepamos a quién se refieren. Eso sí, la chica lo dice perfecto… En su idioma. Comunicación se llama eso.

 

 

Paco Rengel > 29 / 08 / 2010

Ricky, el ‘tapado’ de España

La verdad es que son ya cinco años viéndole habitualmente. Nos hemos acostumbrado y, quizás por eso, apenas valoramos lo que hace. A Ricky Rubio se le trata con la frialdad del veterano que está próximo a su retirada de la selección y, posiblemente, le quedan más de dos lustros defendiendo los colores del equipo. A veces sufrimos despistes realmente imperdonables.

Ya nos parece de lo más habitual que un niño de 19 años lleve el timón que en su día manejó Corbalán y que tanto tiempo estuvo sin sucesor.

Los partidos como el de Nueva Zelanda tienen dos peligros: que se produzca alguna lesión o que el favorito haga el tonto. Nada más empezar, me ratifiqué: “¡Adiós, partido de preparación!”. Eran pocos y bajos. Y la selección se percató en unos minutos, cuando su ritmo defensivo impedía descubrir los tesoros ocultos rivales y su ataque funcionaba con fluidez. Lo suficiente para cobrar una renta que los atontara. Y, entonces, a rachas. Sin sensación alguna de apisonadora, como un simple aspirante de otras épocas que, al final, quedaba quinto, siempre quinto. No, no. La selección no ha jugado hasta ahora como favorito. Ojalá sea sólo una treta… o la adaptación. Pero el caso es que los rivales están viendo que la campeona puede perder. Y si no, le preguntan a los franceses. O, ¿a ver qué pasa el martes con Lituania?

El resto del encuentro fue un intento del olvidado Rubio por encontrar algún socio. Entiendo que los precisos pases del catalán a una mano, de un lado a otro del campo, se consideren ya producto nacional; que colocar la pelota para que se luzcan Rudy o Fran se vea también como algo fácil, pero creo que hay virtudes inadvertidas en este jugador.

Su capacidad para sumar intangibles es impresionante: siempre defiende en la línea de pase, continuamente ayuda en el momento preciso, jamás deja de ir al rebote defensivo, de meter las manos por donde sea, de robar la pelota… Es el cúmulo de acciones que hoy día hacen ganar a un equipo. Cualquiera encesta triples, quien sea corre, casi todos tienen fuerza. La diferencia está en lo que hace Ricky, de ahí que la selección no se enderezara hasta que Rudy decidió aliarse con él. Y acabó Nueva Zelanda; eso sí, en el tercer cuarto.

Ahora bien, el equipo oceánico dejó una carta de presentación personal muy peculiar: un chico de 23 años, con nombre de avenida de novela policíaca inglesa –Abercrombie… ¿‘avenue’?– que o hizo el partido de su vida o realmente es un portento. Con unas piernas poderosas, se coló una y otra vez por la espalda de la zona española para machacar con especial sobriedad. Eso y la perfecta mecánica de tiro de Penney.

O sea, que si quieren titulen este comentario tonto de un partido ídem ‘El niño y el canguro’.

 

 

 

Paco Rengel > 28 / 08 / 2010

España suspende en física y en química

 

La selección española de baloncesto debutó con derrota (72-66) en el Mundial de Turquía, donde defiende el título que obtuvo hace cuatro años en Japón. El equipo nacional se topó con la fortaleza de una Francia que, desde el primer segundo, retó a una batalla de fuerza con ataques trabados y continuas imprecisiones. En ese farragoso juego, el equipo de Sergio Scariolo fue el damnificado

A Fran Vázquez no le ponían un tapón desde que iba al colegio. Navarro nunca tuvo un defensor tan alto -Florent Pietrus- enfrente. A la selección se le hizo de noche en la pintura y en los alrededores lo veía casi todo negro. La España del talento se diluyó frente al músculo de las antiguas colonias francesas.

La selección fracasó en defensa porque no pudo con la fuerza de sus torpes rivales. Apenas ganó posesiones fáciles, casi nunca se anticipó -por la envergadura de los franceses- y el tiempo y la igualdad en el marcador le variaron el pulso: paupérrimo porcentaje en tiros libres.

A Francia le fue bien la única batalla que podía plantear: fuerza atlética y duelo de melés. Boris Diaw, una de sus estrellas, daba la impresión de que jugaba un partido veraniego con sus vecinos del barrio: su lentitud era pasmosa y su generosidad para dar el balón a quien fuera con tal de no mirar el aro le delataban como el chico de la NBA que se entretiene con sus compatriotas de Europa. El equipo 'blue' era un caos ofensivo -suspendido en química- hasta que Gelabale y Koffi empezaron a darle sentido a su superioridad atrás.

España no encontraba a Juan Carlos, tampoco a Rudy, ni siquiera a Ricky... A los pívots es que ni los buscaba. Todo negro. Y negros. ¿Llull está para jugar un Mundial? Lo veremos con el paso de las jornadas. ¿Y Garbajosa?

La jugada del partido fue el mate de Batum. Y engrandeció la espectacularidad el ritmo de sus zancadas y la elevación, quizás propio de cámara lenta o casi. Estéticamente, prodigioso. El ex alero del Real Madrid, Mickael Gelabale, tuvo muñeca de seda, también contribuyó a aburrir a Navarro y demostró que, con el paso de los años, no tiene ni un pelo de tonto.

Sólo al final, cuando la física y la química debían dar paso a trabajos manuales, en el momento en el que el encuentro se convirtió en un correcalles, la selección pudo demostrar su orgullo y calidad individual. Entonces Navarro se vio en su salsa. Era demasiado tarde. España había suspendido en física y en química.

 

'ADN', novela de Paco Rengel: https://www.canales7.es/libreria/67824_ebook-adn-isbn-978-84-935908-9-5 

 

 



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