2010

21

Abril

15:09

Pol Bernat

Morris Almond, la última esperanza 'blanca'

La pasada semana aterrizaba en Madrid Morris Almond, un nuevo fichaje del Real Madrid Baloncesto procedente de los Maine Red Claws de la Liga de Desarrollo, con los que había promediado 22,3 puntos esta campaña. Tras su debut ACB, el alero estadounidense ha dejado buenas sensaciones en la parroquia blanca. Es un anotador puro. Parece ser una nueva esperanza para traer a la capital el último trofeo al que aspiran los de Messina: el título de liga ACB. ¿Responderá?

22:44 minutos de juego. 14 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia y 2 balones recuperados para un total de 16 de valoración. Números que, aunque no brillen por una excelencia absoluta, no están nada mal. De bien seguro que muchos jugadores los firmarían antes de cualquier partido. Y más en su debut en un nuevo equipo y en una liga absolutamente desconocida, extraña y diferente, ¿no creen?.

Esa fue la notable carta de presentación de Morris Almond, el pasado domingo, con el Real Madrid Baloncesto. El alero estadounidense se desquitó de toda la presión acomulada para ser uno de los principales artífices de la victoria del club blanco (91-71) sobre el Blancos de Rueda Valladolid. Y eso que los vallisoletanos aterrizaban especialmente motivados a la capital española, necesitados y hambrientos de una imperiosa victoria que les acercara a la salvación. Una debacle de siete derrotas consecutivas en ACB les había acercado peligrosamente a las dependencias del infierno.

Pero enfrente tuvieron una maquinaria que cuando carbura es muy difícil de detener. Y aún más cuando al ya de por sí complejo engranaje se le suman piezas de de innegable calidad. El conjunto comandado por Ettore Messina demostró buenas maneras en un choque que se preveía difícil. Una buena dinámica que permitió a los discípulos madridistas obtener una victoria más sufrida de lo que muestra el resultado final.

En ese choque, de entre todos los alumnos del técnico italiano, sobresalía un inédito rostro de tez oscura. Recién llegado, un sujeto novel y de mirada inocente escuchaba atento en el banquillo local los apuntes del profesor aventajado. Presuntamente nervioso, esperaría su momento. El instante para demostrar su valía y calidad. La precisa oportunidad para exhibir el por qué de su llegada.

Hasta que llegó. La cosa no empezaba muy bien. La coyuntura no era la idónea. A Morris Almond se le veía muy despistado en terreno de juego. Pero era lógico. No se mostraba muy activo y la media parte parecía ser la mejor noticia para el ex de los Utah Jazz. Sólo llevaba 2 puntos en su quehacer ofensivo. Un descanso para coger aire y aclarar ideas. Un tiempo para recuperar la concentración y sacar a relucir el desparpajo que le caracterizaba en la D-League. La segunda parte fue su consagración.

La comunión entre el jugador y la expectante afición de Vistalegre. Tensión fuera, el norteamericano dejó patente que tiene una gran muñeca y buena facilidad para anotar. ¿Por qué? Una suspensión muy difícil de defender –lanza muy arriba y muy rápido – puede ser la clave. Parece ser que inyectó una buena dosis de optimismo y buenas sensaciones al respetable local.

Pero como muchos saben, nadie es perfecto. Las dudas llegaron en defensa y a la hora de bajar el balón al suelo. Pero ya habrá tiempo para tratar de mejorar, con la ayuda del entrenador trasalpino, esos aspectos. Aunque bien es cierto que en poco más de 20 minutos no se debe evaluar a un jugador, si podemos ver el buen sabor de boca que dejó.

En definitiva, pura dinamita ofensiva para Playoff. Un rayo de esperanza para hacerse con el último título que le queda por disputar al Real Madrid Baloncesto. ¿Responderá? Ya veremos. Lo seguro es que será una amenaza exterior que complete y equilibre el ataque blanco. Ahora queda por ver si su tiro fluirá igual en los momentos importantes.
 

 

 


@polbernat

Nos encanta lo que hacemos

Copyright 2014 enCancha.com | On-line desde 2004