Liga Femenina. Redacción

El Club de Anna Cruz

Anna Cruz terminó convirtiéndose en una jugadora referente en Nueva York.
Anna Cruz terminó convirtiéndose en una jugadora referente en Nueva York.
FOTO © WNBA

Tras el extraordinario debut en WNBA de Anna Cruz, repasamos las distintas jugadoras europeas que a lo largo de su carrera lograron ser tan importantes en sus equipos a lo largo de la historia de la WNBA, lo que hemos querido denominar “El Club de Anna Cruz”.

La jugadora española Anna Cruz llegó a las New York Liberty sin hacer mucho ruido. Prácticamente desconocida para el público americano, en foros norteamericanos la mayoría dudaba que la catalana pudiera hacerse un sitio en el roster neoyorkino. Sin embargo la jugadora convenció desde el principio a Bill Laimbeer y se consolidó muy pronto como la base titular indiscutible del equipo de las Liberty. Convertida tras Tina Charles y Cappie Pondexter en la jugadora más importante del equipo, su temporada hay que calificarla de sobresaliente. Titular en todos y cada uno de los 34 encuentros disputando algo más de 27 minutos por encuentro ha promediado 7.7 puntos por encuentro con buenos porcentajes de tiro (salvo en tiros libres, raro en una buena tiradora de libres como es ella) y aportando también 3.5 rebotes, 3.6 asistencias y 1.3 robos por encuentro.

 

“El Club de Anna Cruz”. Otras europeas que destacaron en la WNBA.

Repasando la historia de la WNBA desde comienzos de la competición allá por 1997 hasta nuestros días nos salen algo más de 20 jugadoras con una importancia en sus equipos comparable a la de Anna en las Liberty o incluso mayor. A la hora de hacer éste análisis hemos dejado a un lado a las europeas de origen no europeo dejando fuera a jugadoras como Diana Taurasi, Sue Bird, Alie Quigley, Sancho Lyttle o Erika de Souza, por nombrar algunos ejemplos. Son muchas más las jugadoras que se han logrado hacer un hueco en la WNBA pero solo hemos incluido aquellas que al menos en una temporada lograron estar al menos en torno a los 20 minutos por encuentro. 

Los primeros años de competición fue mayor el número de jugadoras europeas que triunfaron en la WNBA, tal vez el mayor número de equipos (16 en varias temporadas) o “la moda de la novedad” pudiera atraer a más europeas a ésta competición.

Una de las primeras en triunfar en la WNBA viniendo desde el viejo continente fue la jugadora checa Eva Nemcova. Jugadora de 188 disputó buena parte de su carrera de Europa en Italia y en Francia y en la WNBA triunfó en las Cleveland Rockets donde jugó de 1997 a 2001 siendo titular en las 4 primeras temporadas promediando más de 30 minutos por encuentro y en torno a 12-13 puntos por encuentro.

La mayor parte de jugadoras destacadas europeas destacadas en la primera WNBA fueron jugadoras interiores, como fue el caso de la francesa Isabelle Fijakowski (Cleveland Rockets), la alemana Marlies Askamp (Phoenix Mercury- Miami Sol), la rusa Elena Baranova (Utah, Miami y Nueva York), la malograda polaca Margo Dydek (Utah, San Antonio, Connecticut o Los Angeles) o labosnia Razija Mujanovic (Detroit). Una de las primeras bases en triunfar sería la portuguesa Ticha Penicheiro, q uién tendría una amplia y exitosa carrera en equipos como Sacramento, Los Angeles o Chicago, convirtiendose en una de las mejores bases de la historia de la competición. Otra que haría un buen papel en Houston sería la pivot búlgara Polina Tzekova quien jugaría 24 minutos por encuentro el año 99.

La hispano-rusa Elena Tornikidou también haría un buen papel en la WNBA promediando 8.8 puntos y 2.6 rebotes en 23 minutos de juego en su paso por la liga norteamericana en la extinta franquicia de Detroit. Otra vieja conocida de la LF, la croata Korie Hlede, jugadora formada en Estados Unidos también tuvo un paso notable por la WNBA con un gran año rookie en Detroit.

A lo largo de la historia de la liga, diversas jugadoras interiores han triunfado en la WNBA. Fue el caso de Maria Stepanova quien siendo bastante joven tuvo un buen paso por las Phoenix Mercury, o de otra que llegó más veterana como Jurgita Treimikyte. La pivot lituana tuvo un buen paso por Indiana. O el caso de otra pivot checa (Kamila Vodichkova) con buenas temporadas en Seattle y Phoenix. Más recientremente interiores como Ann Wauters, una de las europeas que más ha jugado en WNBA o la francesa Sandrine Gruda se han hecho con un hueco importante en la rotación de sus respectivos equipos. Por último, la última en llegar y besar en santo en la WNBA ha sido la belga Emma Meesseman jugadora que se ha convertido esta temporada en pieza fundamental de las Washington Mystics.

Menor ha sido el número de jugadoras exteriores que destacaron en la WNBA aunque en los últimos años ha habido algunos casos como el de Marta Fernández con una temporada extraordinaria en Los Angeles en 2007, como Agnieszka Bibryzcka en San Antonio, la base Lawson-Wade quién tras años sin jugar mucho en la liga, se hizo con un sitio importante en sus dos últimos años en San Antonio, Anete Jekabsone-Zogota con buenos años en Connecticut o la rusa formada en Connecticut Svetlana Abrosimova con una amplia trayectoria WNBA en equipos como Minnesota, Connecticut o Seattle.

Sin duda nuestra Anna Cruz debe sentirse orgullosa de poder compararse a toda esta pléyade de estrellas y leyendas del baloncesto europeo. 

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